En septiembre de 2025, fui invitada a la Primavera del Libro a dar una charla sobre el arte de escribir. Titulé la exposición “Mostrar la hilacha”, que es un dicho popular chileno que refiere a mostrarse tal cual una es. El acto (involuntario) de desnudar nuestra esencia cuando estamos en confianza. Mostrar la hilacha es develar el hilo de la costura. De qué estamos hechas. Expuse las costuras detrás de algunos de mis cuentos, que son estrategias narrativas universales. A su vez, establecí la relación entre texto y tejido, que comparten raíz en latín: textum, texto, unión, enlace. Por eso hablamos de la trama de una novela, del nudo del relato, del hilo de la historia. Gabriel García Márquez dijo que leemos para ver las costuras de un escrito. Roberto Bolaño, que leemos para descubrir los trucos del mago.
Así, compartí diez consejos para quienes escribir.
1. Para escribir solo hay que responder dos preguntas: QUÉ y CÓMO. Que corresponden a tema y tratamiento, ética y estética, fondo y forma. Los gringos hablan de style and meaning; estilo y significado. A la hora de escribir, primero pienso el tema, de qué voy a hablar y en general la respuesta a esa pregunta es una anécdota. Una historia o situación. Luego pienso en la forma o manera de contarla. A veces hay estrategias que he visto a otras autoras y quiero probarlas, replicarlas. Igual que una gimnasta que emula el movimiento de otra gimnasta. En literatura la forma es todo, es la forma la que otorga el género literario.
2. Escribe como hablas. Este consejo se lo leí a Kiko Amat y siempre ha guiado mi prosa. Es un consejo sobre la forma. José Saramago dice que todo texto es narrado por alguien, incluso si la perspectiva es omnisciente. Existe una relación indisoluble entre la oralidad y la escritura. Primero fuimos seres orales, nos compartimos anécdotas en corro junto al fuego. Es el lenguaje lo que nos permitió construir comunidad y evolucionar como especie. La escritura vino después, es un invento o artificio para capturar un relato oral y permitir que viaje a través del tiempo y el espacio. Por eso nos referimos al hablante lírico, a la voz narrativa, al tono del poema. El narrador siempre es oral y por escrito simula serlo. Escribir es elegir palabras. Si la palabra no existe en tu registro oral entonces no debería aparecer en tu registro escrito. Dijo Hebe Uhart que para escribir hay que escuchar cómo habla la gente. Esto sirve para construir personajes y diálogos. Patricio Pron dijo que la gente olvida que la literatura debe sonar como alguien contándote un secreto al oído y no como un Shakespeare con estreñimiento en el baño.
3. La prosa es arquitectura, no decoración de interiores. A los diez años, en una clase de Ciencias Naturales, me enseñaron que los seres vivos nacen, crecen, se desarrollan y mueren. Este orden está presente en la academia, donde los ensayos o papers se organizan en introducción, desarrollo y conclusión. Es lo mismo que los tres actos de una obra de teatro. Existe un canon para contar historias, la triada aristotélica inicio, clímax, final. Este molde me ha orientado desde el comienzo para escribir. Es clásico y conservador, pero útil. Pienso que los patrones están allí para ser homenajeados o subvertidos. Dijo Ernest Hemingway que la prosa es arquitectura, no decoración de interiores. En narrativa el orden de los factores sí altera el producto. Si el clímax es la cúspide de la anécdota, la intro es la explicación de cómo llegamos a ese momento donde todo gira, se rompe o cambia; el desenlace es el corolario, lo que pasó después de la metamorfosis. El dust setting, cómo cae el polvo después de la explosión. Una historia es una flecha conducida hacia el centro de la diana. Este orden puede ser trasmutado. Debe serlo. Lo que nunca cambia es que hay final, hay muerte, porque el cierre siempre es la muerte.
4. Contar un cuento es saber guardar un secreto. Otra forma de comprender el canon de tres actos es pensar que una historia siempre cuenta dos historias. Ricardo Piglia escribió un ensayo muy clarificador al respecto, llamado “Tesis sobre el cuento”, donde nos señala que el inicio de un relato y su final son dos historias concatenadas por el clímax. El cierre de la historia se mantiene cautivo, en secreto. No obstante, el arte de la concatenación es anunciar ese remate de forma elíptica. Dar pistas desde el comienzo del inexorable final. Cuando la tensión entre la historia uno y la historia dos se supera, lo que viene es el desenlace: el momento en que el nudo que unía ambos hilos se rompe y la tensión se acaba.
5. Una historia redondita. Otra estructura a la que he echado mano es la que hermana el inicio y el final. Esto da sensación de circularidad, de completitud, de botón de chaleco que se guarda en su ojal. Sandra Cisneros habla de “los ciclos de los cuentos”. Para Julio Cortázar el cuento es una esfericidad. Hace un momento, me referí al ciclo de la vida: nacer, crecer, morir. A veces, la historia se trata de un viaje que comienza y termina en el mismo lugar (¡la nada!) y el desarrollo es el testimonio de las transfiguraciones entre un momento y el otro. Es darse una vuelta. Ulises parte desde Ítaca a Troya y su odisea es la lucha por retornar a su tierra, al lugar desde el que salió. La Luna gira alrededor de la Tierra, la Tierra gira alrededor del Sol. Un día es una vuelta y no existen dos días iguales. Todo es giro y retorno, por eso al clímax los gringos también lo llaman plot twist: torcedura de la trama, darlo vuelta.
6. Inventar nuevas estructuras. Escribir es jugar con las formas, es deseable que propongamos alegorías novedosas para organizar nuestros relatos. Por ejemplo, mi cuento “Italia”, presente en “Quiltras”, lo ideé con forma de X. Piénsenlo así: hay dos personajes principales, cada cual con su trayectoria simbolizada en una línea (un hilo). Al comienzo del relato ambas líneas están lejos porque los personajes no se conocen (parte superior de la X). A medida que las protagonistas ganan intimidad, comienzan a juntarse hasta llegar al punto más próximo en que pueden estar dos cuerpos: el sexo. El clímax de este cuento es el orgasmo de una relación sexual lésbica. Al final, las chicas de esta historia se desencuentran, terminan su relación y se alejan hasta el punto de partida (parte inferior de la X). Vuelven a cero, pero con toda la experiencia a cuestas. De alguna manera, esta estructura de equis también es una historia redondita.
7. Un conjunto de cuentos también tiene estructura. A la hora de armar un libro de relatos, el orden de los cuentos posee un sentido o está intencionado. En el caso de “Quiltras” dejé los cuentos premiados al comienzo y al final, para asegurarme de abrir con una buena historia y cerrar el libro dejándole una sensación satisfactoria a la audiencia. Entre medio, metí los relatos que funcionaban, mas no habían sido premiados. Al mero centro, "Italia", la historia con estructura de X. Coloqué deliberadamente al final el cuento que titula el libro, para instar a la gente a llegar al último relato y dilucidar por qué nombré así al libro.
8. Escribir es un deporte de resistencia. Si quieres escribir, solo hazlo. Saca la idea de ti y enseguida deja reposar el manuscrito. Una semana, un mes, un año, diez. Entre más te alejes, mejor, porque cuando vuelvas a él tendrás absoluto extrañamiento e independencia para seguir trabajándolo. Relee, edita, corrige, reescribe. El tiempo otorga experiencia. Es igual que practicar un deporte. ¿Cómo vas a entrenar el músculo si no lo mueves? Bolaño dijo que escribir es un deporte de resistencia. Somos gimnastas del lenguaje. Inscríbete en talleres literarios, busca pares que también amen escribir para intercambiar borradores y recibir retroalimentación.
9. Para escribir una página primero hay que haber leído cien. En el colegio nos enseñan conjuntamente a leer y escribir. Son actividades inseparables. Lee metaliteratura, textos sobre el arte de escribir. Roba estrategias de las autorías que admiras, mezcla estilos como si fuese una preparación culinaria. Te recomiendo los ensayos de Úrsula K. Le Guin, de Ricardo Piglia, de Edgar Allan Poe. Lee decálogos: de Gabriela Mistral, de Roberto Bolaño, de Hebe Uhart, de Julio Cortázar, de Horacio Quiroga. Lee “On Writing”, de Stephen King. Encuentra pistas sobre el oficio de escribir en los prefacios de los libros. Busca el del “Martín Fierro”, de José Hernández, o el de “La casa en Mango Street”, de Sandra Cisneros. Revisa entrevistas a tus autorías favoritas. Estudia, aprende. Si quieres escribir, habita tu campo.
10. Persiste, no te rindas. Jon Lee Anderson dijo que escribir es como componer una sinfonía fantástica. Integra desde la práctica de otras artes. En toda disciplina la clave es la REPETICIÓN. Por eso los fotógrafos toman tantas fotos, para elegir la mejor. Por eso las gimnastas practican los ejercicios una y otra vez. Por eso los músicos ensayan la misma pieza al infinito. Lee mucho, escribe más. Si rechazan tu manuscrito, sigue adelante. He golpeado miles de puertas, no todas se han abierto, confío en que se han desplegado las mejores. En esta vida me han dicho no más veces de las que me han dicho sí. Me aferro a esos aciertos y no permito que los rechazos me derrumben, son redireccionamiento. El universo siempre está cuidándote. La creación se trata de porfiar, amar, crear y resistir.
domingo, 20 de septiembre de 2026
Mostrar la hilacha o diez consejos para quienes quieren escribir
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