Nunca seré tu madre,
nunca usaré vestidos maternales
ni sacudiré al viento
la reivindicación histórica del feminismo.
Nunca cambiaré tus pañales,
ni prepararé tu papilla de verduras,
ni te bañaré, ni te calentaré la mamadera.
Quizá te lea cuentos en voz alta
antes de dormir.
Te abrazaré cuando estés triste
y te invitaré a una cerveza.
Vendrás a mis fiestas de cumpleaños,
pero nunca seré tu madre.
Mi cuerpo no se deformará de parir un hijo,
mis tetas no se caerán por amamantar una guagua.
Esta cara desalineada por la pobreza
y arrugada por el tiempo
nunca será tu madre.
Jamás una madre seré.
Déjenle esa tarea a las mujeres despistadas
a demasiado poderosas.
No a mí. No a una hormiga enclenque latinoamericana.
No a la hija de una mujer que jamás debió parir.
miércoles, 11 de febrero de 2026
Nunca seré tu madre
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