viernes, 20 de marzo de 2020

Clase, Guillermo Calderón

Todos tenemos historias tristes que hacen que la gente nos ame.
¿Te cuento la mía?
Mi papá era normal, mi mamá era normal, mis hermanos eran normales.
Crecí en una casa.
Comí arroz con huevo.
Tomé jugo en polvo rojo cancerígeno.
Hubo juguetes que nunca tuve.
Pedí un piano, no me lo compraron.
Pedí una hermana, la tuvieron.
Pedí conocer la nieve, me llevaron al cajón del Maipo.
Aquí viene la parte triste.
En mi casa no había libros.
Solo cariño.
Mis padres tenían un corazón grande y la mirada simple.
No tenían libros.
A veces llovía y llegaba el otoño, pero todo lo que sentíamos se quedaba ahogado aquí porque sabíamos pocas palabras.
Partí tarde.
Todos esos ministros crecieron mirando dinosaurios.
Los criaron para ser dueños.
Los llevaron a llorar a conciertos.
A museos de arte llenos de cuadros colgados.
Al mar.
A visitar a los abuelos, que tenían más libros.
Les hablaban en francés o en inglés.
Les silbaban canciones de películas.
Les enseñaban a callarse.
Yo podría haber volado.
Si hubiera crecido como esa corte yo habría llegado.
Pero ahora estoy tan lejos.
Yo tenía mucho potencial.
Cuando dibujaba a mi familia le ponía uñas.
Pero partí tarde.
Cuando yo iba en los números ellos iban en las letras.
Cuando yo decía no ellos decían yes.
Cuando yo tenía ideales ellos tenían cumpleaños.
Y cuando yo tuve problemas ellos estaban enamorados.
No sé si sabes, pero los que nos educamos solos y atrasados tenemos que pasar por etapas para convertirnos en hombres.
Tenemos que pasar etapas con problemas.
Tenemos que pasar por una etapa en la que no podemos estudiar porque queremos jugar en la calle con los amigos.
Y otra etapa en la que no podemos estudiar porque nos enamoramos de una niña que vive lejos.
O no podemos estudiar porque pasamos una etapa perdidos o embriagados.
Pero felices.
Mirando las estrellas.
Una etapa en la que no queremos que el sistema nos trague.
Una etapa de vagar por el sur con amigos que no valen la pena.
Una etapa de no ir a clases y caminar.
Una etapa de leer libros argentinos.
Y esas etapas son las que tenemos que superar para descubrir quienes somos.
Y no lo descubrimos nunca.
Pero descubrimos que nuestra juventud no ha sido fascinante.
Y mientras tanto los hijos de los ricos estaban estudiando.
Mientras nosotros nos acostábamos con nuestras compañeras de curso ellos estaban aprendiendo a ser dueños del mundo.
A ser maravillosos.
A tener una vida fascinante.
Mientras nosotros perdíamos el tiempo en vivir ellos aprendían la ciencia y la industria.
Y los trasplantes de corazón.
Y a nosotros, los verdaderos, nos dejaron las humanidades y las letras, que creo que a veces nos hacen un poco felices.
Por eso llegué tarde.
¿Y sabes lo que pienso?
Pienso que yo lo habría hecho mejor.
Yo podría haber solucionado problemas graves.
Yo podría haber plantado bosques.
Yo podría haber construido pirámides.
Yo podría haber logrado que todos fuéramos iguales.
Pero eso nunca se va a saber, porque siempre voy a ser un profesor indignado, siempre sabiendo que no pude desarrollar mi potencial.
Porque yo tenía mucho potencial.
Pero en mi casa no había libros.

Poesía de Zurita y de Anna Akhmatova

1. Apuntes sobre belleza y dolor:


El dolor es el megáfono de la existencia
Dios se escucha más fuerte en una hambruna en África que en un restaurante de Nueva York.
El dolor es altoparlante para hacernos más humanos.
Todas las cosas se aman. Es por eso que la hoja de un árbol está cerca de la otra y los pastos se mecen al unísono bajo el viento.



2. TO DEATH


You will come anyway - so why not now?
I wait for you; things have become too hard.
I have turned out the lights and opened the door
For you, so simple and so wonderful.
Assume whatever shape you wish. Burst in
Like a shell of noxious gas. Creep up on me
Like a practised bandit with a heavy weapon.
Poison me, if you want, with a typhoid exhalation,
Ortyphoid exhalation , with a simple tale prepared by you
(And known by all to the point of nausea), take me
Before the commander of the blue caps and let me
glimpse
The house administrator's terrified white face.
I don't care anymore. The river Yenisey
Swirls on. The Pole star blazes.
The blue sparks of those much-loved eyes
Close over and cover the final horror.

[19 August 1939. Fontannyi Dom]

No plan at all


One encounters the other




Daniel Fischlin.

Daddy, by Sylvia Plath


Clarice Lispector


Newspaper Singing

Choose one article from a newspaper of the performance day. The article should be not serious or important. Read the article using many vocal expressions; singing, shouting, whispering and other extended vocal technics.

ADACHI Tomomi, 1992