martes, 7 de abril de 2020

RELATO DE SERGIO STEPANSKY

¡Juego mi vida!
¡Bien poco valía!
¡La llevo perdida
sin remedio!

Erik Fjordsson


Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...

Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...—

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...

Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota rubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola...

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
                                        la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
                                        la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...

o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
                              por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...

¡o por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos
la llevo perdida...

martes, 31 de marzo de 2020

Sólo para decirte (William Carlos Williams)

Sólo para decirte
que me comí
las ciruelas
que estaban en
la heladera

y que
probablemente
guardabas
para el desayuno

Perdóname
estaban deliciosas
tan dulces
tan frías


Sensemayá, Nicolás Guillén (ritual para matar una culebra)

ELVIRA HERNÁNDEZ / LA BANDERA DE CHILE

A la Bandera de Chile la tiran por la ventana
la ponen para lágrimas en televisión
clavada en la parte más alta de un Empire Chilean
en el mástil centro del Estadio Nacional
pasa un orfeón pasa un escalón

dos tres cuatro

La Bandera de Chile sale a la cancha
en una cancha de fútbol se levanta la Bandera de Chile
la rodea un cordón policial como a un estadio olímpico

(todo es estrictamente deportivo)

La Bandera de Chile vuela por los aires
echada a su suerte.

CUANDO TODOS SE VAYAN, Jorge Teillier

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.
Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

lunes, 30 de marzo de 2020

El día que aprendí a rezar, Tatiana de la Tierra


Hoy viernes santo
se puede bañar
pero no estregar
se puede comer
pero no cocinar
se puede ver televisión
pero no bailar
se puede leer
pero no cantar
se puede salir
¡a la iglesia no mas!

hoy viernes santo
armo un rosario con los pecados
que no he cometido
y rezo las madres nuestras
que nunca  aprendí

madre nuestra, diosita en los cielos
bendito sea tu nombre
te ruego que calmes
a tu hija lesbiana pagana
placentera y casi puta

hoy viernes santo
lo que pasa, madre nuestra
es que no creo que la muerte
del hijo de no sé quién
hace no sé cuánto
debería afectarme en mi casa
en mi día libre con mi amante
sinceramente, madre nuestra
puedo aceptar lo de no barrer
y hasta lo de no cortar
pero por favor, ¡ten piedad!

hoy viernes santo
me quería entregar
en actividades intimas
pero mire madre nuestra
es que mi amante es cristiana
y toma este día muy al pelo
me deja a mi, su hija tan buena
conociendo penitencias que no merezco
 estrenando rosarios y oraciones que no se
entonces me toca inventarlos
en mi luto lesbiano
de hoy
viernes santo.