Todos han muerto.
Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo.
Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: «Buenos días, José! Buenos días, María!»
Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre.
Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer.
Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina.
Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién.
Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia.
Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi víscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos.
Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese.
Murió mi eternidad y estoy velándola.
domingo, 11 de enero de 2026
La violencia de las horas, poem by César Vallejo
El creacionismo (manifiesto creacionista, Vicente Huidobro)
El creacionismo no es una escuela que yo haya querido imponer a alguien; el creacionismo es una teoría estética general que empecé a elaborar hacia 1912, y cuyos tanteos y primeros pasos los hallaréis en mis libros y artículos escritos mucho antes de mi primer viaje a París.
En el número 5 de la revista chilena Musa Joven, yo decía:
El reinado de la literatura terminó. El siglo veinte verá nacer el reinado de la poesía en el verdadero sentido de la palabra, es decir, en el de creación, como la llamaron los griegos, aunque jamás lograron realizar su definición.
Más tarde, hacia 1913 o 1914,
yo repetía casi igual cosa en una pequeña entrevista aparecida en la revista Ideales,
entrevista que encabezaba mis poemas. También en mi libro Pasando y pasando,
aparecido en diciembre de 1913, digo, en la página 270, que lo único que debe
interesar a los poetas es el "acto de la creación", y oponía a cada instante
este acto de creación a los comentarios y a la poesía alrededor de. La cosa
creada contra la cosa cantada.
En mi poema Adán, que escribí durante las vacaciones de 1914 y que
fue publicado en 1916, encontraréis estas frases de Emerson en el Prefacio, donde se
habla de la constitución del poema:
Un pensamiento tan vivo que, como el espíritu de una planta o de un animal, tiene una arquitectura propia, adorna la naturaleza con una cosa nueva.
Pero fue en el Ateneo de
Buenos Aires, en una conferencia que di en junio de 1916, donde expuso plenamente la
teoría. Fue allí donde se me bautizó como creacionista por haber dicho en mi
conferencia que la primera condición del poeta es crear; la segunda, crear, y la tercera,
crear.
Recuerdo que el profesor argentino José Ingenieros, que era uno de los
asistentes, me dijo durante la comida a que me invitó con algunos amigos después de la
conferencia: "Su sueño de una poesía inventada en cada una de sus partes por los
poetas me parece irrealizable, aunque usted lo haya expuesto en forma muy clara e incluso
muy científica."
Casi la misma opinión la tienen otros filósofos en Alemania y dondequiera
yo haya explicado las mismas teorías. "Es hermoso, pero irrealizable."
¿Y por qué habrá de ser irrealizable?
Respondo ahora con las mismas frases con que acabé mi conferencia dada ante
el grupo de Estudios Filosóficos y Científicos del doctor Allendy, en París, en enero
de 1922:
Si el hombre ha sometido para sí a los tres reinos de la naturaleza, el reino mineral, el vegetal y el animal, ¿por qué razón no podrá agregar a los reinos del universo su propio reino, el reino de sus creaciones?
El hombre ya ha inventado toda una fauna
nueva que anda, vuela, nada, y llena la tierra, el espacio y los mares con sus galopes
desenfrenados, con sus gritos y sus gemidos.
Lo realizado en la mecánica también se ha hecho en la poesía. Os diré
qué entiendo por poema creado. Es un poema en el que cada parte constitutiva, y todo el
conjunto, muestra un hecho nuevo, independiente del mundo externo, desligado de cualquiera
otra realidad que no sea la propia, pues toma su puesto en el mundo como un fenómeno
singular, aparte y distinto de los demás fenómenos.
Dicho poema es algo que no puede existir sino en la cabeza del poeta. Y no es
hermoso porque recuerde algo, no es hermoso porque nos recuerde cosas vistas, a su vez
hermosas, ni porque des criba hermosas cosas que podamos llegar a ver. Es hermoso en si y
no admite términos de comparación. Y tampoco puede concebírselo fuera del libro.
Nada se le parece en el mundo externo; hace real lo que no existe, es decir,
se hace realidad a sí mismo. Crea lo maravilloso y le da vida propia. Crea situaciones
extraordinarias que jamás podrán existir en el mundo objetivo, por lo que habrán de
existir en el poema para que existan en alguna parte.
Cuando escribo: "El pájaro anida en el arco iris", os presento un
hecho nuevo, algo que jamás habéis visto, que jamás veréis, y que sin embargo os
gustaría mucho ver.
Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dirían sin él.
Los poemas creados adquieren proporciones cosmogónicas; os dan a cada
instante el verdadero sublime, este sublime del que los textos nos presentan ejemplos tan
poco convincentes. Y no se trata del sublime excitante y grandioso, sino de un sublime sin
pretensión, sin terror, que no desea agobiar ni aplastar al lector: un sublime de
bolsillo.
El poema creacionista se compone de imágenes creadas, de situaciones
creadas, de conceptos creados; no escatima ningún elemento de la poesía tradicional,
salvo que en él dichos elementos son íntegramente inventados, sin preocuparse, en
absoluto de la realidad ni de la veracidad anteriores al acto de realización.
Así, cuando escribo:
El océano se deshace
Agitado por el viento de los pescadores que
[silban
presento una descripción creada; cuando
digo: "Los lingotes de la tempestad", os presento una imagen pura creada, y
cuando os digo: "Ella era tan hermosa que no podía hablar," o bien: "La
noche está de sombrero," os presento un concepto creado.
En Tristan Tzara encuentro poemas admirables que están muy cerca de la más
estricta concepción creacionista. Aunque en él la creación es generalmente más formal
que fundamental. Pero el hombre que ha escrito los siguientes versos es, sin la sombra de
una duda, un poeta:
En porcelaine la chanson pensée, je suis fatigué - la chanson des reines l´arbre crève de la nourriture comme une lampe.
Je pleure vouloir se lever plus haut que le jet d'eau serpente au ciel car il n' existe plus la gravité terrestre à l'école et dans le cerveau.
Quand le poisson rame
le discours du lac
quand il joue gamme
la promenade des dames, etc.1
A veces, Francis Piccabia nos abre en sus poemas ventanas sobre lo insospechado, probándonos que no sólo es pintor:
Enchaîné sur l'avenir de I'horloge
des récreations
dans un empire missel;Le jour épuisé d' un court instant
parcimonieux
échappe à la sagacité du lecteur
d'esprít.Les jeunes femmes compagnes du fleuve
logique viennent comme une tache sur I'eau
pour gagner un monstre enfumé
d'amis aimables
dans l'ordre du suicide enragé.Emporter une histaire pour deux
à force de joie dans la chevelure
des syllabes.2
(1)En porcelana la canción
pensada, estoy fatigado - la canción de las reinas el
[árbol revienta de alimento como una lámpara.
Lloro querer alzarse más alto que el juego de agua serpiente en el cielo, pues ya no
[existe la gravedad terrestre en la
escuela y en el cerebro.
Cuando el pez rema
el discurso del lago
cuando toca el diapasón
el paseo de las damas, etcétera.
(2) Encadenado sobre el
porvenir del reloj
diversiones
en un imperio misal;
El día agotado por un corto instante
parsimonioso
escapa a la sagacidad del lector
fino
Las jóvenes mujeres compañeras del río
lógico
llegan como una mancha sobre el agua
para ganar un monstruo ahumado
de amigos amables
en la orden del suicida enrabiado.
Llevar una historia para dos
a fuerza de alegría en la cabellera
de las sílabas.
También Georges Ribémont Dessaignes tiene versos que nos sacan de lo habitual:
Regarder par la prunelle de sa maîtresse
afin de voir à I'intérieur.1
Y Paul Eluard nos hace a menudo temblar como un surtidor que nos golpeara la espina dorsal:
Il y a des femmes dont les yeux sont comme des morceaux de sucre
il y a des femmes graves comme les mouvements de l'amour qu' on
[ne surprend pas,
d'autres, comme le ciel a la veille du vent.
Le soir trâinait des hirondelles. Les hibous
partageaient le soleil et pesaient sur la terre. 2
Los dos poetas creacionistas
españoles, Juan Larrea y Gerardo Diego, han dado
sendas pruebas de su talento. Cuando Gerardo Diego escribe:
Al silbar tu cabeza se desinfla
o bien:
La lluvia tiembla como un cordero
o esto otro:
Una paloma despega del cielo
nos da una sensación poética muy pura. Igual cosa sucede con Juan Larrea cuando dice:
Un pájaro cambia el tiempo
o bien:
Lechos de ladrillos entre los sonidos
y aún esto otro:
Tu recuerdo se aleja según la dirección del viento.
(1) Mirar por la pupila de su amante
Para ver qué hay dentro.
(2) Hay mujeres cuyos ojos son como pedazos de
[ azúcar
hay mujeres serias como los movimientos del
amor
[ que uno sorprende,
otras como el cielo en vísperas de viento.
La tarde arrastraba golondrinas. Los búhos
Dividían el sol y pasaban sobre la tierra.
...Ambos poetas han probado a los españoles
escépticos hasta qué grado de emoción puede llegar lo inhabitual, demostrando todo lo
que de serio contiene la teoría creacionista. Nunca han hecho burlarse (como aquellos
pobres ultraístas) a las personas de espíritu realmente superior.
...Si para los poetas creacionistas lo que importa es presentar un hecho nuevo, la poesía
creacionista se hace traducible y universal, pues los hechos nuevos permanecen idénticos
en todas las lenguas.
...Es difícil y hasta imposible traducir una poesía en la que domina la importancia de
otros elementos. No podéis traducir la música de las palabras, los ritmos de los versos
que varían de una lengua a otra; pero cuando la importancia del poema reside ante todo en
el objeto creado, aquél no pierde en la traducción nada de su valor esencial. De este
modo, si digo en francés:
La nuit vient des yeux d'autrui
o si digo en español:
La noche viene de los ojos ajenos
o en inglés:
Night comes from others eyes
el efecto es siempre el mismo y los detalles lingüísticos secundarios. La poesía creacionista adquiere proporciones internacionales, pasa a ser la Poesía, y se hace accesible a todos los pueblos y razas, como la pintura, la música o la escultura,
Hay en el hombre una dualidad que
se manifiesta en todos sus actos, dos corrientes paralelas en las que se engendran todos
los fenómenos de la vida. Todo ser humano es un hermafrodita frustrado. Tenemos un
principio o una fuerza de expansión, que es femenina, y una fuerza de concentración, que
es masculina.
En ciertos hombres domina una en detrimento de la otra. En muy pocos aparecen
ambas en perfecto equilibrio.
En el fondo, es en esto donde hallaremos soluciones para el eterno problema
de románticos y clásicos.
Todo sigue en el hombre a esta ley de dualidad. Y si llevamos en nosotros una
fuerza centrífuga, también tenemos una fuerza centrípeta.
Poseemos vías centrípetas, vías que nos traen como antenas los hechos que
ocurren a sus alrededores (audición, visión, sensibilidad general), y poseemos vías
centrífugas, que semejan aparatos de emisiones y nos sirven paya emitir nuestras ondas,
para proyectar el mundo subjetivo en el mundo objetivo (escritura, palabra, movimiento).
El poeta, como todos los hombres,
tiene dos personalidades, que no son, hablando con propiedad, dos personalidades, sino por
el contrario la personalidad en singular, la única verdadera.
La personalidad total se compone de tres cuartos de personalidad innata y de
un cuarto de personalidad adquirida.
La personalidad innata es la que Bergson llama yo fundamental; la otra es el
yo superficial. También Condillac distinguía entre un yo pensante y un yo autómata.
En el creacionismo proclamamos la personalidad total.
Nada de parcelas de poetas.
El infinito entero en el poeta, el poeta íntegro en el instante de
proyectarse.
La obra de arte tiene como cuna estos dos elementos, que también constituyen
una dualidad paralela: la sensibilidad, que es el elemento afectivo, y la imaginación,
que es el elemento intelectual.
En el dictado automático, la sensibilidad ocupa mayor espacio que la
imaginación, pues el elemento afectivo se halla mucho menos vigilado que el otro.
En la poesía creada, la imaginación arrasa con la simple sensibilidad.
Nada me afirmó más en mis teorías que la crítica violenta, que los
comentarios burlescos de mis poemas, sobre todo los hechos a mi libro La gruta del
silencio, publicado en 1913. Todos los críticos sufrían una crisis nerviosa
precisamente ante los versos que me gustaban, y sin saber tal vez por qué.
Nadie adivinará nunca cuánto me hizo pensar este hecho sin importancia. Sin
proponérselo, los críticos me ayudaron mucho en mi trabajo al recortar con tijeras
precisas versos o imágenes como las siguientes:
...En mi cerebro hay alguien que viene de lejos,
o bien:
Las horas que caen silenciosas como gotas de agua por un vidrio.
La alcoba se durmió en el espejo.
El estanque estañado.
Una tarde me aproximé hacia la orilla del libro.
¿Sabéis qué poetas citaba yo en la primera página de ese libro? Rimbaud y Mallarmé. ¿Y sabéis qué citaba de Rimbaud?
Y a veces he visto lo que el hombre ha creído ver.
Después que apareció mi libro La gruta del
silencio di también gran importancia al subconsciente y hasta a cierta especie de
sonambulismo. Entregué a la revista Ideales un poema que se titulaba Vaguedad
subconsciente y anuncié ese mismo año un libro escrito íntegramente en aquel
estilo, titulado Los espejos sonámbulos.
Pero éste fue un paréntesis de pocos meses. Pronto sentí que perdía
tierra y caía, seguramente por reacción, por una reacción violenta, casi miedosa, en
ese horrible panteísmo mezcla de hindú y de noruego, en esa poesía de buey rumiante y
de abuela satisfecha. Felizmente esta caída duró poco y al cabo de algunas semanas
retorné mi antiguo camino con mucho más entusiasmo y conocimiento que antes.
Luego vino el periodo de las confidencias a los amigos y de las sonrisas
equívocas de los unos y compasivas de los otros. Las burlas irracionales, la atmósfera
irrespirable que iban a obligarme a dejar mis montañas nativas y a buscar climas más
favorables para los cateadores de minas.
A fines de 1916 caía en París, en el ambiente de la revista (Sic). Yo
apenas conocía la lengua, pero pronto me di cuenta de que se trataba de un ambiente muy
futurista y no hay que olvidar que dos años antes, en mi libro Pasando y pasando, yo
había atacado al futurismo como algo demasiado viejo, en el preciso instante en que todos
voceaban el advenimiento de algo completamente nuevo.
Yo buscaba por todas partes esta poesía creada, sin relación con el mundo
externo, y, cuando a veces creí hallarla, pronto me daba cuenta de que era sólo mi falta
de conocimiento de la lengua lo que me hacía verla allí donde faltaba en absoluto o
sólo se hallaba en pequeños fragmentos, como en mis libros más viejos de 1913 y 1915.
¿Habéis notado la fuerza especial, el ambiente casi creador que rodea a las
poesías escritas en una lengua que comenzáis a balbucear?
Encontráis maravillosos poemas que un año después os harán sonreír.
En el medio de Apollinaire se hallaban, aparte de él, que era un poeta
indiscutible, varios investigadores serios; desgraciadamente gran parte de ellos carecía
del fuego sagrado, pues nada es más falso que creer que las dotes se hallan tiradas por
las calles. Las verdaderas dotes de poeta son de lo más escaso que existe. Y no le doy
aquí al vocablo poeta el sentido íntimo que tiene para mí, sino su sentido habitual,
pues para mí nunca ha habido un solo poeta en toda la historia de nuestro planeta.
Hoy afirmo rotundamente, tal como lo hice diez años atrás en el Ateneo de
Buenos Aires: "Nunca se ha compuesto un solo poema en el mundo, sólo se han hecho
algunos vagos ensayos de componer un poema. La poesía está por nacer en nuestro globo. Y
su nacimiento será un suceso que revolucionará a los hombres como el más formidable
terremoto" A veces me pregunto si no pasará desapercibido.
Dejemos, pues, bien establecido que cada vez que yo hablo de poeta sólo
empleo esta palabra para darme a entender, como estirando un elástico para poder
aplicarla a quienes se hallan más cerca de la importancia que a ella le asigno.
En la época de la revista Nord-Sud, de la que fui uno de los
fundadores, todos teníamos más o menos la misma orientación en nuestras búsquedas,
pero en el fondo estábamos bastante lejos unos de otros.
Mientras otros hacían buhardas ovaladas, yo hacía horizontes cuadrados. He
aquí la diferencia expresada en dos palabras. Como todas las buhardas son ovaladas, la
poesía sigue siendo realista. Como los horizontes no son cuadrados, el autor muestra algo
creado por él.
Cuando apareció Horizon carré, he aquí cómo expliqué dicho
título en una carta al crítico y amigo Thomas Chazal:
Horizonte cuadrado. Un hecho
nuevo inventado por mí, creado por mí, que no podría existir sin mí. Deseo, mi querido
amigo, englobar en este título toda mi estética, la que usted conoce desde hace
algún tiempo.
Este título explica la base de mi teoría poética. Ha condensado en
sí la esencia de mis principios.
1º Humanizar las cosas. Todo lo que pasa a través del organismo del
poeta debe coger la mayor cantidad de su calor. Aquí algo vasto, enorme, como el
horizonte, se humaniza, se hace íntimo, filial gracias al adjetivo CUADRADO. El infinito
anida en nuestro corazón.
2º Lo vago se precisa. Al cerrar las ventanas de nuestra alma, lo que
podía escapar y gasificarse, deshilacharse, queda encerrado y se solidifica.
3º Lo abstracto se hace concreto y lo concreto abstracto. Es decir,
el equilibrio perfecto, pues si lo abstracto tendiera más hacia lo abstracto, se
desharía en sus manos o se filtraría por entre sus dedos. Y si usted concretiza aún
más lo concreto, éste le servirá para beber vino o amoblar su casa, pero jamás para
amoblar su alma.
4º Lo que es demasiado poético para ser creado se transforma en algo
creado al cambiar su valor usual, ya que si el horizonte era poético en sí, si el
horizonte era poesía en la vida, al calificársele de cuadrado acaba siendo poesía en el
arte. De poesía muerta pasa a ser poesía viva.
Las pocas palabras que explican mi concepto de la poesía, en la primera página del libro de que hablamos, os dirán qué quería hacer en aquellos poemas. Decía:
Crear un poema sacando de la
vida sus motivos y transformándolos para darles una vida nueva e independiente.
Nada de anecdótico ni de descriptivo. La emoción debe nacer de la
sola virtud creadora.
Hacer un poema como la naturaleza hace un árbol.
En el fondo, era exactamente mi concepción
de antes de mi llegada a París: la de aquel acto de creación pura que hallaréis, como
una verdadera obsesión, en cualquier parte de mi obra a partir de 1912. Y aún sigue
siendo mi concepción de la poesía. El poema creado en todas sus partes, como un objeto
nuevo.
Debo repetir aquí el axioma que presenté en mi conferencia del Ateneo de
Madrid, en 1921, y últimamente en París, en mi conferencia de la Sorbona, axioma que
resume mis principios estéticos: "El Arte es una cosa y la Naturaleza otra. Yo amo
mucho el Arte y mucho la Naturaleza. Y si aceptáis las representaciones que un hombre
hace de la Naturaleza, ello prueba que no amáis ni la Naturaleza ni el Arte."
En dos palabras y para terminar: los creacionistas han sido los primeros
poetas que han aportado al arte el poema inventado en todas sus partes por el autor.
He aquí, en estas páginas acerca del creacionismo, mi testamento poético.
Lo lego a los poetas del mañana, a los que serán los primeros de esta nueva especie
animal, el poeta, de esta nueva especie que habrá de nacer pronto, según creo. Hay
signos en el cielo.
Los casi-poetas de hoy son muy interesantes, pero su interés no me interesa.
El viento vuelve mi flauta hacia el porvenir.
martes, 18 de noviembre de 2025
Mi carrera literaria, poem by Roberto Bolaño
Rechazos de Anagrama, Grijalbo, Planeta, con toda seguridad tambíen de Alfaguara, Mondadori. Un no de Muchnik, Seix Barral, Destino… Todas las editoriales… Todos los lectores…
Todos los gerentes de ventas…
Bajo el puente, mientras llueve, una oportunidad de oro para verme a mí mismo:
como una culebra en el Polo Norte, pero escribiendo.
Escribiendo poesía en el país de los imbéciles.
Escribiendo con mi hijo en las rodillas.
Escribiendo hasta que cae la noche
con un estruendo de los mil demonios.
Los demonios que han de llevarme al infierno,
pero escribiendo.
miércoles, 18 de junio de 2025
miércoles, 4 de junio de 2025
Obituario Puertorriqueño, spoken word poetry by Pedro Pietri
OBITUARIO PUERTORRIQUEÑO
Trabajaron.
Estuvieron siempre a tiempo.
Nunca tardaron.
Nunca hablaron por detrás
cuando fueron insultados.
Trabajaron.
Nunca se tomaron un día libre
que no estuviera en el calendario.
Nunca fueron a un paro
sin permiso.
Trabajaron diez días a la semana
y sólo les fue pagado cinco.
Trabajaron.
Trabajaron.
Trabajaron
y murieron.
Murieron quebrados.
Murieron endeudados.
Murieron sin conocer cómo lucía el frente de la entrada
del first national city bank.
Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
Todos murieron ayer hoy
y morirán de nuevo mañana
pasando el cobrador de deudas
al pariente próximo.
Todos murieron
esperando porque el jardín del edén
estuviera de nuevo abierto
y bajo un nuevo gobierno.
Todos
soñando con que américa
los despertaría en medio de la noche
gritando: Mira Mira
tu nombre está en el ticket de los ganadores de la lotería
por cien mil dólares.
Todos murieron
aborreciendo las tiendas de comestibles
que los convencieron creer en hacer bifes
habichuelas y arroz a prueba de balas.
Todos murieron soñando con la espera y odiando.
Muertos Puertorriqueños
que nunca supieron que eran Puertorriqueños
que nunca tomaron un descanso de los diez mandamientos
para tomar un café
y MATAR MATAR MATAR
al terrateniente de sus quebrados cráneos
y comunicarse con sus almas latinas.
Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
Desde la quebradura nerviosa de las calles
donde los ratones viven como millonarios
y la gente no vive porque después de todo
está muerta ya que nunca vivió.
Juan
murió esperando que su número saliera.
Miguel
murió esperando que el cheque de la ayuda social
viniera se fuera y volviera a venir.
Milagros
murió esperando que sus tres chicos
crecieran y trabajaran
para que ella pudiera renunciar a trabajar.
Olga
murió esperando por un aumento de cinco dólares.
Manuel
murió esperando que su supervisor cayera muerto
así él podía acceder a la promoción.
Es un largo viaje desde el Harlem Español
hasta el cementerio de long island
donde ellos fueron enterrados.
Primero el tren
luego el ómnibus
y el frío corte para el almuerzo
y las flores
que pueden ser robadas
cuando el horario de visitas ha finalizado.
Es muy caro
Es muy caro
Pero ellos entienden
Sus parientes entendieron
Es un largo viaje que no da ganancia
desde el Harlem Español
hasta el cementerio de long island
Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
Todos murieron ayer hoy
y volverán a morir mañana.
Soñando
soñando con reinas con
una vecindad bien definida, blanca como lirio
escena Puerto sinricos
hogar de treinta mil dólares
el primero y más nuevecito del block.
Orgullosos de pertenecer a una comunidad
de gringos que los quieren linchar.
Orgullosos de estar a gran distancia
de la sagrada frase: Qué Pasa.
Esos sueños
Esos sueños vacíos
provenientes de hacer creíble el dormitorio
que les dejaron sus parientes
que es post efecto
de los programas de televisión
sobre la ideal familia blanca americana
con criadas negras
y porteros latinos
bien adiestrados
para hacer reír a todos
los cobradores de deudas
y a la gente que ellos representan.
Juan
murió soñando con un nuevo automóvil.
Miguel
murió soñando con un nuevo programa anti pobreza.
Milagros
murió soñando con un viaje a Puerto Rico.
Olga
murió soñando con las joyas reales.
Manuel
murió soñando con la lotería irlandesa.
Todos ellos murieron
como muere un héroe con ropa del distrito
en un sándwich
a las doce en punto de la tarde
las cenizas del número de seguridad social
se unieron para quitar el polvo de las deudas.
Ellos sabían
que habían nacido para llorar
y para mantener el empleo de los directores de pompas fúnebres
que prometen lealtad
a la bandera que quiere destruirlos.
Ellos vieron la lista de sus nombres en el directorio de la destrucción.
Ellos fueron en tren a ofrecerle
la otra mejilla a los periódicos
que deletreaban mal y pronunciaban mal
y no entendían sus nombres
y celebraban cuando la muerte llegó
y les robo el ultimo ticket de la lavandería.
Ellos nacieron muertos
y ellos murieron muertos.
Es tiempo
de visitar a la hermana lópez nuevamente
la curandera número uno
y una fortuna en distribución de tarjetas
en el Harlem Español.
Ella puede comunicarte
con tu pariente tardío
por un precio razonable
las buenas nuevas son garantizadas.
Levanten La Mesa. Levanten la Mesa
la muerte no es muda e inútil
Aquellos que te amaron querrán saber
el número correcto para jugar.
Háganselo conocer enseguida
Levanten la Mesa. Levanten la Mesa
la muerte no es muda e inútil.
Ahora vuestros problemas acabaron
y el mundo está desconectado de vuestros hombros
ayudad a aquellos que dejasteis atrás
procurando financiar la paz mental.
Levantad la Mesa. Levantad la Mesa
la muerte no es muda e inútil.
Si es correcto el número que golpeamos
todos nuestros problemas se partirán
y visitaremos tu tumba
en cada feriado.
Aquellos que te aman querrán saber
el número correcto para jugar.
Háganselo saber enseguida.
Sabemos que vuestro espíritu es capaz.
La muerte no es muda e incapaz.
LEVANTEN LA MESA. LEVANTEN LA MESA
Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
Odiando peleando y robando
rompiéndose las ventanas unos a otros
practicando una religión sin techo
El antiguo testamento
El nuevo testamento
de acuerdo con el evangelio
del rédito interno
el juez el jurado y el verdugo
protector y eterno cobrador de deudas.
Mierda de segunda mano para vender.
Aprendé cómo se dice: Cómo Está Usted
y harás una fortuna.
Ellos están muertos.
Ellos están muertos
y no regresaran de la muerte
antes de que dejen de descuidar
el arte de su diálogo
por lecciones de quebrado inglés
para impresionar a mister goldsteins
que les reserva el empleo
de lavaplatos porteros mensajeros
trabajadores de fábricas criadas empleados de acciones
empleados de embarque asistentes de correo
asistente para el asistente del asistente
asistente de lavaplatos y porteros con automática
sonrisa artificial
por el salario más bajo de todas las edades
y cólera cuando solicitas un aumento
porque está contra la política de la compañía
promover NUEVECITOS NUEVECITOS NUEVECITOS.
Juan
murió odiando a Miguel porque el auto
usado de Miguel estaba en mejores condiciones para correr
que su auto usado.
Miguel
murió odiando a Milagros porque Milagros
tenía un equipo de televisión color
y él no pudo tener dinero para uno.
Milagros murió odiando a Olga porque Olga
hacía cinco dólares más en el mismo trabajo.
Olga
murió odiando a Manuel porque Manuel
tuvo surte con su número muchas veces
que lo que ella había tenido suerte con los números.
Manuel
murió odiando a todos ellos
Juan
Miguel
Milagros
y Olga
porque ellos hablaban el quebrado inglés
más fluido que él.
Y ahora ellos están juntos
en el vacío del vestidor principal
adictos al silencio
alejados de los límites del viento
confinados a la supremacía de los gusanos
en el cementerio de long island.
Este es el groovy del más allá
la alcancía del protestante
que hablaba tan alto y orgullosamente
PUERTO RICO ES UN BELLO LUGAR
LA PORTORRIQUEÑA UNA HERMOSA RAZA.
Si sólo ellos
apagaran el televisor
y sintonizaran su propia imaginación
Si sólo ellos
usaran la supremacía blanca de las bíblias
como papel higiénico
y hacer de sus almas latinas
la única religión de su raza
Si ellos sólo
regresaran a la definición del sol
después de la primer nevada mental
en el verano de sus sentidos.
Si ellos sólo
mantuvieran sus ojos abiertos
en el funeral de sus compañeros de trabajo
que vinieron a este país a hacer una fortuna
y fueron enterrados sin calzoncillos
Juan
Miguel
Milagros
Olga
Manuel
ahora estarían haciendo sus propias cosas
donde la hermosa gente canta
y baila y trabaja junta
donde el viento es un extranjero
de miserable condiciones meteorológicas
donde vos no necesitas un diccionario
para comunicarte con tu gente
Aquí Se Habla Español todo el tiempo
Aquí primero saludas a tu bandera
Aquí aquí no hay dial para las sopas comerciales
Aquí todos huelen bien
Aquí los almuerzos televisivos no tienen futuro
Aquí el hombre y la mujer admiran el deseo
y nunca está cansado uno del otro.
Aquí lo que pasa es poder al Qué Pasa.
Aquí llamarte negrito
es llamarte AMOR.
jueves, 1 de mayo de 2025
Adiós al Führer, poem by the greatest Jorge Teillier
Adiós al Führer, adiós a todo Führer
habido o por haber.
Adiós a todo Führer verdadero o falso,
buenas noches, le digo, buenas noches
con una íntima tristeza reaccionaria.
Adiós al Führer que engullía tortas de selva negra
mientras sus tanques se alimentaban de caminos de Europa.
Adiós a todo Führer que ame a Wagner o la Giovinezza
ya sea lampiño, barbudo o bigotudo.
Adiós al Führer que en submarino huyó a Buenos Aires
tras matar a Eva y a Blondi, su fiel perro.
Desde los hielos lo oye llamar Miguel Serrano
mas ni por mar ni por tierra podrán encontrarlo.
Adiós a todo Führer que nos ordene sepultarnos con él
tras contemplar cómo arden las ruinas de su Imperio,
y entretanto no deja a nadie dormir tranquilo
aunque no hayamos violado, ni robado, ni asesinado.
Adiós a todo Führer que obligue a los poetas
a censurar sus manuscritos o mantenerlos secretos
bajo pena de mandarlos a su Isla o Archipiélago
o a cortar caña bajo el sol de la Utopía.
Adiós al Führer de la Antipoesía
aunque a veces predique mejor que el Cristo de Elqui.
Es mejor no enseñar dogma alguno, aunque sea ecológico,
cuando ya no se puede partir a Chillán en bicicleta.
Adiós al Chico Molina, cruel Führer de Lo Gallardo
donde escribió El Lobo Estepario antes que Hermann Hesse,
aunque N.S. Jesucristo murió por él según lo dice Anguita,
y adiós por quienes desean que demos el sí cuando amamos el no.
Adiós a todo Führer a quien no le importa perder cuarenta o cuarenta mil hombres
con tal de invadir islas pobladas por ovejas,
y tras la derrota se acoge a general jubilación
a oír Silencio en la noche ya todo está en calma.
Adiós a quien un tiempo fuera nuestro secreto Führer
y nos recomendaba abstinencia botella de whiski en mano,
y con desprecio abandonó su Bunker frente al cerro
para conquistar Venezuela como sus antepasados.
Adiós al pícaro que pretendía ser Martín Bormann:
Enrique Lafourcade, conde de la Fourchette.
Lo verán pasear un ridículo perrito
sin poder alcanzar ni al Parque Forestal.
Lo verán alimentarse, fantasma rubicundo,
de pálidas y frágiles palomitas nocturnas.
Lo verán recorrer los más perdidos pueblos
buscando firmar autógrafos a Alcaldes y parvularias.
Lo verán sollozar pensando en sus Días sin Dieta
con patitas de chancho en Los Buenos Muchachos.
Lo verán derramar una furtiva y valetudinaria lágrima
mientras canta Yo soy el Rey creyéndose Pedro Vargas.
Y ya no habrá nadie de la Generación del 50
para entonar a coro Yo tenía un camarada.
Adiós a todo Führer que nos dé duro con un palo
y también con una soga
creyendo que como él somos apenas sensitivos.
Y buenas noches, amigos, buenas noches,
hasta que un día nos volvamos a encontrar
en la hora soberbia y enloquecida de los esqueletos.
De Cartas para reinas de otras primaveras,1985
Poesía Lárica
La palabra “lárico” aparece en una carta de Rainer Maria Rilke a Witold Hulewics en la que aboga por la defensa y permanencia de la casa familiar y de las cosas llenas de vida que hay en todo hogar. Ellas conservan el latido de lo humano, en contraste con los objetos indiferentes o pseudo cosas que se fabrican en serie en los Estados Unidos. Los poetas, dice Rilke, tienen la responsabilidad de custodiar el recuerdo de las cosas antiguas y de preservar su valor humano y lárico. Rilke explica que con esta última palabra se refiere a las divinidades del hogar. De allí la tomó Jorge Teillier, según él mismo cuenta.
miércoles, 23 de abril de 2025
CUANDO YO NO ERA POETA, poem by Jorge Teillier
Cuando yo no era poeta
por broma dije que lo era.
Yo no había escrito ningún verso
pero admiraba el sombrero alón
del poeta del pueblo.
Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Ella me preguntó si de verdad era poeta.
Ella tenía catorce años.
Esa vez llevaba un ramo de ilusiones.
Después una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor,
yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme.
Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar.
Yo no le dí nada a cambio.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.
Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.
Cuando salí la hallé en la plaza y no me saludó.
Volví a mi casa y escribí mi primer poema.
Jorge Octavio Teillier Sandoval fue un poeta chileno 🇨🇱
(Lautaro, 24 de junio de 1935 - Viña del Mar, 22 de abril de 1996)
miércoles, 11 de septiembre de 2024
Martín Fierro's foreword, by José Hernández
PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN DE EL GAUCHO MARTÍN FIERRO (1872)
Señor D. José Zoilo Miguens.
Querido amigo:
Al fin me he decidido a que mi pobre Martín Fierro, que me ha ayudado algunos
momentos a alejar el fastidio de la vida del hotel, salga a conocer el mundo, y allá va
acogido al amparo de su nombre. No le niegue su protección, usted que conoce bien
todos los abusos y todas las desgracias de que es víctima esa clase desheredada de
nuestro país.
Es un pobre gaucho, con todas las imperfecciones de forma que el arte tiene todavía
entre ellos, y con toda la falta de enlace en sus ideas, en las que no existe siempre una
sucesión lógica, descubriéndose frecuentemente entre ellas apenas una relación oculta y
remota.
Me he esforzado, sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo que
personificara el carácter de nuestros gauchos, concentrando el modo de ser, de sentir, de
pensar y de expresarse que les es peculiar, dotándolo con todos los juegos de su
imaginación llena de imágenes y de colorido, con todos los arranques de su altivez,
inmoderados hasta el crimen, y con todos los impulsos y arrebatos, hijos de una
naturaleza que la educación no ha pulido y suavizado.
Cuantos conozcan con propiedad el original podrán juzgar si hay o no semejanza en
la copia.
Quizá la empresa habría sido para mí más fácil, y de mejor éxito, si sólo me hubiera
propuesto hacer reír a costa de su ignorancia, como se halla autorizado por el uso en
este género de composiciones; pero mi objeto ha sido dibujar a grandes rasgos, aunque
fielmente, sus costumbres, sus trabajos, sus hábitos de vida, su índole, sus vicios y sus
virtudes; ese conjunto que constituye el cuadro de su fisonomía moral, y los accidentes
de su existencia llena de peligros, de inquietudes, de inseguridad, de aventuras y de
agitaciones constantes. Y he deseado todo esto, empeñándome en imitar ese estilo
abundante en metáforas, que el gaucho usa sin conocer y sin valorar, y su empleo
constante de comparaciones tan extrañas como frecuentes; en copiar sus reflexiones con
el sello de la originalidad que las distingue y el tinte sombrío de que jamás carecen,
revelándose en ellas esa especie de filosofía propia que, sin estudiar, aprende en la
misma naturaleza; en respetar la superstición y sus preocupaciones, nacidas y
fomentadas por su misma ignorancia; en dibujar el orden de sus impresiones y de sus
afectos, que él encubre y disimula estudiosamente; sus desencantos, producidos por su
misma condición social, y esa indolencia que le es habitual, hasta llegar a constituir una
de las condiciones de su espíritu; en retratar, en fin, lo más fielmente que me fuera
posible, con todas sus especialidades propias, ese tipo original de nuestras pampas, tan
poco conocido por lo mismo que es difícil estudiarlo, tan erróneamente juzgado muchas
veces, y que, al paso que avanzan las conquistas de la civilización, va perdiéndose casi
por completo.
Sin duda que todo esto ha sido demasiado desear para tan pocas páginas, pero no se
me puede hacer un cargo por el deseo, sino por no haberlo conseguido.
Una palabra más, destinada a disculpar sus defectos. Páselos usted por alto porque
quizá no lo sean todos los que a primera vista puedan parecerlo, pues no pocos se
encuentran allí como copia o imitación de los que lo son realmente.
Por lo demás, espero, mi amigo, que usted lo juzgará con benignidad, siquiera sea
porque Martín Fierro no va de la ciudad a referir a sus compañeros lo que ha visto y
2
admirado en un 25 de Mayo u otra función semejante, referencias algunas de las cuales,
como el Fausto y varias otras, son de mucho mérito ciertamente, sino que cuenta sus
trabajos, sus desgracias, los azares de su vida de gaucho, y usted no desconoce que el
asunto es más difícil de lo que muchos se imaginarán.
Y con lo dicho basta para preámbulo, pues ni Martín Fierro exige más, ni usted
gusta mucho de ellos, ni son de la predilección del público, ni se avienen con el carácter
de
Su verdadero amigo,
JOSÉ HERNÁNDEZ
PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN DE
LA VUELTA DE MARTÍN FIERRO (1879)
Cuatro palabras de conversación con los lectores
Entrego a la benevolencia pública, con el título La vuelta de Martín Fierro, la
segunda parte de una obra que ha tenido una acogida tan generosa, que en seis años se
han repetido once ediciones, con un total de cuarenta y ocho mil ejemplares.
Esto no es vanidad de autor, porque no rindo tributo a esa falsa diosa; ni bombo de
editor, porque no lo he sido nunca de mis humildes producciones.
Es un recuerdo oportuno y necesario para explicar por qué el primer tiraje del
presente libro consta de veinte mil ejemplares, divididos en cinco secciones o ediciones
de a cuatro mil números cada una; y agregaré que confío en que el acreditado
Establecimiento Tipográfico del señor Coni hará una impresión esmerada, como la
tienen todos los libros que salen de sus talleres.
Lleva también diez ilustraciones incorporadas en el texto, y creo que en los
dominios de la literatura es la primera vez que una obra sale de las prensas nacionales
con esta mejora.
Así se empieza.
Las láminas han sido dibujadas y calcadas en la piedra por don Carlos Clerice,
artista compatriota que llegará a ser notable en su ramo, porque es joven, tiene escuela,
sentimiento artístico y amor al trabajo.
El grabado ha sido ejecutado por el señor Supot,
que posee el arte nuevo y poco generalizado todavía entre nosotros de fijar en láminas
metálicas lo que la habilidad del litógrafo ha calcado en la piedra, creando o imaginando
posiciones que interpreten con claridad y sentimiento la escena descrita en el verso.
No se ha omitido, pues, ningún sacrificio a fin de hacer una publicación en las más
aventajadas condiciones artísticas.
En cuanto a su parte literaria, sólo diré que no se debe perder de vista al juzgar los
defectos del libro que es copia fiel de una original que los tiene, y repetiré que muchos
defectos están allí con el objeto de hacer más evidente y clara la imitación de los que lo
son en realidad.
Un libro destinado a despertar la inteligencia y el amor a la lectura en una población
casi primitiva, a servir de provechoso recreo, después de las fatigosas tareas, a millares
de personas que jamás han leído, debe ajustarse estrictamente a los usos y costumbres
de esos mismos lectores, rendir sus ideas e interpretar sus sentimientos en su mismo
lenguaje, en sus frases más usuales, en su forma más general, aunque sea incorrecta; con
sus imágenes de mayor relieve y con sus giros más característicos, a fin de que el libro
se identifique con ellos de una manera tan estrecha e íntima, que su lectura no sea sino
una continuación natural de su existencia.
Sólo así pasan sin violencia del trabajo al
libro; y sólo así esa lectura puede serles amena, interesante y útil.
¡Ojalá hubiera un libro que gozara del dichoso privilegio de circular incesantemente
de mano en mano en esta inmensa población diseminada en nuestras vastas campañas, y
que bajo una forma que lo hiciera agradable, que asegurara su popularidad, sirviera de
ameno pasatiempo a sus lectores!, pero:
Enseñando que el trabajo honrado es la fuente principal de toda mejora y bienestar.
Enalteciendo las virtudes morales que nacen de la ley natural y que sirven de base a
todas las virtudes sociales.
Inculcando en los hombres el sentimiento de veneración hacia su Creador,
inclinándolos a obrar bien.
Afeando las supersticiones ridículas y generalizadas que nacen de una deplorable
ignorancia.
Tendiendo a regularizar y dulcificar las costumbres, enseñando por medios
hábilmente escondidos la moderación y el aprecio de sí mismo, el respeto a los demás,
estimulando la fortaleza por el espectáculo del infortunio acerbo, aconsejando la
perseverancia en el bien y la resignación en los trabajos.
Recordando a los Padres los deberes que la naturaleza les impone para con sus hijos,
poniendo ante sus ojos los males que produce su olvido, induciéndolos por ese medio a
que mediten y calculen por sí mismos todos los beneficios de su cumplimiento.
Enseñando a los hijos cómo deben respetar y honrar a los autores de sus días.
Fomentando en el esposo el amor a su esposa, recordando a ésta los santos deberes
de su estado; encareciendo la felicidad del hogar, enseñando a todos a tratarse con
respeto recíproco, robusteciendo por todos estos medios los vínculos de la familia y de
la sociabilidad.
Afirmando en los ciudadanos el amor a la libertad, sin apartarse del respeto que es
debido a los superiores y magistrados.
Enseñando a hombres con escasas nociones morales que deben ser humanos y
clementes, caritativos con el huérfano y con el desvalido, fieles a la amistad, gratos a los
favores recibidos, enemigos de la holgazanería y del vicio, conformes con los cambios
de fortuna, amantes de la libertad, tolerantes, justos y prudentes siempre.
Un libro que todo esto, más que esto o parte de esto enseñara sin decirlo, sin revelar
su pretensión, sin dejarla conocer siquiera, sería indudablemente un buen libro, y por
cierto que levantaría el nivel moral e intelectual de sus lectores, aunque dijera naides
por nadie, resertor por desertor, mesmo por mismo u otros barbarismos semejantes,
cuya enmienda le está reservada a la escuela, llamada a llenar un vacío que el poema
debe respetar, y a corregir vicios y defectos de fraseología, que son también elementos
de que se debe apoderar el arte para combatir y extirpar males morales más
fundamentales y trascendentes, examinándolos bajo el punto de vista de una filosofía
más elevada y pura.
El progreso de la locución no es la base del progreso social, y un
libro que se propusiera tan elevados fines debería prescindir por completo de las
delicadas formas de la cultura de la frase, subordinándose a las imperiosas exigencias de
sus propósitos moralizadores, que serían en tal caso el éxito buscado.
Los personajes colocados en escena deberían hablar en su lenguaje peculiar y
propio, con su originalidad, su gracia y sus defectos naturales, porque, despojados de
ese ropaje, lo serían igualmente de su carácter típico, que es lo único que los hace
simpáticos, conservando la imitación y la verosimilitud en el fondo y en la forma.
Entra también en esta parte la elección del prisma a través del cual le es permitido a
cada uno estudiar sus tiempos. Y aceptando esos defectos como un elemento, se idealiza
también, se piensa, se inclina a los demás a que piensen igualmente, y se agrupan, se
preparan y conservan pequeños monumentos de arte para los que han de estudiarnos
mañana y levantar el grande monumento de la historia de nuestra civilización.
El
gaucho no conoce ni siquiera los elementos de su propio idioma, y sería una
impropiedad, cuando menos, y una falta de verdad muy censurable, que quien no ha
abierto jamás un libro siga la reglas de arte de Blair, Hermosilla o la Academia.
El gaucho no aprende a cantar. Su único maestro es la espléndida naturaleza que en
variados y majestuosos panoramas se extiende delante de sus ojos.
Canta porque hay en
él cierto impulso moral, algo de métrico, de rítmico que domina en su organización, y
que lo lleva hasta el extraordinario extremo de que todos sus refranes, sus dichos
agudos, sus proverbios comunes son expresados en dos versos octosílabos perfectamente medidos, acentuados con inflexible regularidad, llenos de armonía, de
sentimiento y de profunda intención.
Eso mismo hace muy difícil, si no de todo punto imposible, distinguir y separar
cuáles son los pensamientos originales del autor y cuáles los que son recogidos de las
fuentes populares.
No tengo noticia que exista ni que haya existido una raza de hombre aproximado a
la naturaleza, cuya sabiduría proverbial llene todas las condiciones rítmicas de nuestros
proverbios gauchos.
Qué singular es y qué digno de observación, el oír a nuestros paisanos más incultos
expresar en dos versos claros y sencillos máximas y pensamientos morales que las
naciones más antiguas, la India y la Persia, conservaban como un tesoro inestimable de
su sabiduría proverbial; que los griegos escuchaban con veneración en boca de sus
sabios más profundos, de Sócrates, fundador de la moral, de Platón y de Aristóteles; que
entre los latinos difundió gloriosamente el afamado Séneca; que los hombres del Norte
les dieron lugar preferente en su robusta y enérgica literatura; que la civilización
moderna repite por medio de sus moralistas más esclarecidos, y que se hallan
consagrados fundamentalmente en los códigos religiosos de todos los grandes
reformadores de la humanidad.
Indudablemente que hay cierta semejanza íntima, cierta identidad misteriosa entre
todas las razas del globo que sólo estudian en el gran libro de la naturaleza, pues que de
él deducen y vienen deduciendo desde hace más de tres mil años la misma enseñanza,
las mismas virtudes naturales, expresadas en prosa por todos los hombres del globo, y
en verso por los gauchos que habitan las vastas y fértiles comarcas que se extienden a
las dos márgenes del Plata.
El corazón humano y la moral son los mismos en todos los
siglos.
Las civilizaciones difieren esencialmente. «Jamás se hará -dice el doctor don V.
F. López en su prólogo a Las neurosis- un profesor o un catedrático europeo de un
bracma». Así debe ser: pero no ofrecería la misma dificultad el hacer de un gaucho un
bracma lleno de sabiduría, si es que los bracmas hacen consistir toda su ciencia en su
sabiduría proverbial, según los pinta el sabio conservador de la Biblioteca Nacional de
París en La sabiduría popular de las naciones, que difundió en el Nuevo Mundo el
americano Pazos Kanki.
Saturados de ese espíritu gaucho hay entre nosotros algunos poetas de formas muy
cultas y correctas, y no ha de escasear el género porque es una producción legítima y
espontánea del país, y que en verdad no se manifiesta únicamente en el terreno florido
de la literatura.
Concluyo aquí, dejando a la consideración de los benévolos lectores lo que yo no
puedo decir sin extender demasiado este prefacio, poco necesario en las humildes coplas
de un hijo del desierto.
¡Sea el público indulgente con él! y acepte esta humilde producción que le
dedicamos como que es nuestro mejor y más antiguo amigo.
La originalidad de un libro debe empezar en el prólogo.
Nadie se sorprenda, por tanto, ni de la forma ni de los objetos que éste abraza. Y
debemos terminarlo haciendo público nuestro agradecimiento hacia los distinguidos
escritores que acaban de honrarnos con su fallo, como el señor don José Tomás Guido,
en una bellísima carta que acogieron deferentes La Tribuna y La Prensa, y que
reprodujeron en sus columnas varios periódicos de la República; el Dr. don Adolfo
Saldias, en un meditado trabajo sobre el tipo histórico y social del gaucho; el doctor don
Miguel Navarro Viola, en la última entrega de la Biblioteca Popular, estimulándonos
con honrosos términos a continuar en la tarea empezada.
Diversos periódicos de la ciudad y campaña como El Heraldo, del Azul; La Patria,
de Dolores; El Oeste, de Mercedes, y otros, han adquirido también justos títulos a
nuestra gratitud, que consideramos como una deuda sagrada.
Terminamos esta breve reseña con La Capital, del Rosario, que ha anunciado La
vuelta de Martín Fierro haciendo concebir esperanzas que Dios sabe si van a ser
satisfechas.
Ciérrase este prólogo diciendo que se llama este libro La vuelta de Martín Fierro
porque ese título le dio el público antes, mucho antes de haber pensado yo en escribirlo;
y allá va a correr tierras con mi bendición paternal.
JOSÉ HERNÁNDEZ
domingo, 18 de agosto de 2024
Décima por despedida y cómo conocí a la Violeta Javiera
Décima por despedida
Se va Violeta Javiera.
Abre sus alas, viajera
rumbo a la España colonial.
Que le vaya fenomenal,
le deseo, compañera.
Mi primer panita en Valpo,
me dio techo, pan y pega.
Lo que das, de vuelta llega:
¡pa usté abundancia total, po!
Te espera, tu amado Valpo.
lunes 7 de enero de 2019
Equilibrio Universal
Ayer quería darle
una moneda o algo de plata a una mujer que cantó hermoso en el metro,
pero al abrir el monedero sólo tenía una moneda de 500. Decidí no darle
mejor. Al ratito, la chica que iba sentada al lado mío me pasa 150 pesos
y dice: ¿le vas a dar? ¿Podrías darle esto que me voy a bajar? Y pensé:
me quedo esos 150 y le paso los 500. Es perfecto. Y eso hice. Como si
el destino siempre hubiese sido que la cantante recibiera mi monedita de
500.
viernes, 2 de agosto de 2024
Le sacaron la piel, Lionel Lienlaf
Tres veces vino el malón
tres veces lo rechazamos
pero ahora viene otra vez
y no podemos luchar
El winka está disparando.
Escondámonos debajo de la montaña
y que se vaya nuestro espíritu
a dormir sobre la tierra
y que sobre las estrellas
se duerma todo este campo.
Cuando recién descansaba mi mano
muchas armas nos rodearon
tomando a nuestro Cacique
mientras a nosotros nos golpeaban.
Le sacaron la piel de la espalda
y cortaron su cabeza
a nuestro valiente Cacique
y la piel de su espalda
la usaron de bandera
y su cabeza
me la amarraron a la cintura.
Vamos llorando y nuestra sangre
riega la tierra
De rato en rato bajo la mirada
a la cabeza que llevo en la cintura
y me parece que ya va a hablar
pero continúa en silencio.
Este poema abre “Se ha despertado el ave de mi corazón”, poemario con el que en 1990, Lionel Lienlaf ganó el Premio Municipal de Santiago. Lienlaf tenía veinte años. Bestial.
lunes, 29 de julio de 2024
Poema de Martha Medeiros
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.
Monólogo de un padre con su hijo de meses, Enrique Lihn
aquí tienes un cuerpo a tu medida
Lo hemos hecho en sombra por amor a las artes de la carne
pero también en serio
pensando en tu visita como en un nuevo juego gozoso y doloroso;
por amor a la vida, por temor a la muerte y a la vida,
por amor a la muerte
para ti o para nadie.
Eres tu cuerpo, tómalo, haznos ver que te gusta como a nosotros este doble regalo que
te hemos hecho y que nos hemos hecho.
Cierto, tan sólo un poco del vergonzante barro original,
la angustia y el placer en un grito de impotencia.
Ni de lejos un pájaro que se abre en la belleza del huevo,
a plena luz, ligero y jubiloso, sólo un hombre:
la fiera vieja del nacimiento, vencida por las moscas, babeante y rebosante.
Pero vive y verás el monstruo que eres con benevolencia
abrir un ojo y otro así de grandes,
encasquetarse el cielo, mirarlo todo como por adentro,
preguntarle a las cosas por sus nombres
reír con lo que ríe,
llorar con lo que llora,
tiranizar a gatos y conejos.
Nada se pierde con vivir, tenemos todo el tiempo del tiempo por delante
para ser el vacío que somos en el fondo.
Y la niñez, escucha:
no hay loco más feliz que un niño cuerdo
ni acierta el sabio como un niño loco.
Todo lo que vivimos lo vivimos ya a los diez años más intesamente;
los deseos entonces se dormían los unos en los otros.
Venía el sueño a cada instante,
el sueño que restablece en todo el perfecto desorden
a rescatarte de tu cuerpo y tu alma;
allí en ese castillo movedizo eras el rey, la reina, tus secuaces, el bufón que se ríe de sí mismo,
los pájaros, las fieras melodiosos.
Para hacer el amor allí estaba tu madre
y el amor era el beso de otro mundo en la frente,
con que se reanima a los enfermos,
una lectura a media voz,
la nostalgia de nadie y nada que nos da la música.
Pero pasan los años por los años y he aquí que eres ya un adolescente.
Bajas del monte como Zaratustra a luchar por el hombre contra el hombre:
grave misión que nadie te encomienda;
en tu familia inspiras desconfianza,
hablas de Dios en un tono sarcástico, llegas a casa al otro día, muerto.
Se dice que enamoras a una vieja, te han visto dando saltos en el aire,
prolongas tus estudios con estudios de los que se resiente tu cabeza.
No hay alegría que te alegre tanto como caer de golpe en la tristeza
ni dolor que te duela tan a fondo como el placer de vivir sin objeto.
Grave edad, hay algunos que se matan porque no pueden soportar la muerte,
quienes se entregan a una causa injusta en su sed sanguinaria de justicia.
Los que más bajo caen son los grandes,
a los pequeños les perdemos el rumbo.
En el amor se traicionan todos,
el amor es el padre de sus vicios.
Si una mujer se enternece contigo le exigirás te siga hasta la tumba,
que abandone en el acto a sus parientes,
que instale en otra parte su negocio.
Pero llega el momento fatalmente en que tu juventud te da la espalda
y por primera vez su rostro inolvidable en tanto huye de ti que la persigues a salto de ojo,
inmóvil, en una silla negra.
Ha llegado el momento de hacer algo parece que te dice todo el mundo
y tu dices que sí, con la cabeza.
En plena decadencia metafísica caminas ahora con una libretita de direcciones en la mano,
impecablemente vestido,
con la modestia de un hombre joven que se abre paso en la vida,
dispuesto a todo.
El esquema que te hiciste de las cosas hace aire y se hunde en el cielo dejándolas a todas en su sitio.
De un tiempo a esta parte te mueves entre ellas como un pez en el agua.
Vives de lo que ganas, ganas lo que mereces, mereces lo que vives:
eres, por fin, un hombre entre los hombres.
Y así llegas a viejo como quien vuelve a su país de origen después de un viaje interminable corto de revivir, largo de relatar,
te espera en tí la muerte, tu esqueleto con los brazos abiertos,
pero tu la rechazas por un instante,
quieres mirarte larga y sucesivamente en el espejo que se pone opaco.
Apoyado en lejanos transeúntes vas y vienes de negro,
al trote,conversando contigo mismo a gritos, como un pájaro.
No hay tiempo que perder, eres el último de tu generación en apagar el sol y convertirte en polvo.
No hay tiempo que perder en este mundo embellecido por su fin tan próximo.
Se te ve en todas parte dando vueltas en torno a cualquier cosa como en éxtasis.
De tus salidas a la calle vuelves con los bolsillos llenos de tesoros absurdos: guijarros, florecillas.
Hasta que un día ya no puedes luchar a muerte con la muerte y te entregas a ella, a un sueño sin salida, más blanco cada vez, sonriendo, sollozando como un niño de pecho.
Nada se pierde con vivir, ensaya: aquí tienes un cuerpo a tu medida,
lo hemos hecho en la sombra por amor a las artes de la carne pero también en serio,
pensando en tu visita
para ti o para nadie
De La Pieza Oscura 💣💕
El poeta de este mundo, poem by Jorge Teillier
Poeta de nombre claro como un guijarro en medio de la corriente
reunías palabras que eran pedernales
de donde nace un fuego que no es olvidado.
René-Guy Cadou, amigo del tonelero, el cartero, el aduanero y
el contrabandista,
vivías en una aldea de seiscientos habitantes.
Allí eras profesor rural,
el peso del olor del jardín vecino sofocaba la sala de clases
como a la sala de clases donde tu padre había sido maestro.
Te gustaba hablar con la gente de cara parecida a ollas de greda.
caminar descalzo,
ver jugar a las cartas en la taberna.
En la noche a la luz de un fuego de espino
abrías un libro mientras Helena cosía
(“Helena como una gota de rocío en tu vaso”).
Tenías un poeta preferido para cada estación:
en otoño era Verlaine, la primavera te traía todas las rosas
de Ronsard,
el invierno llegaba con el chirriar del carruaje del Grand Meaulnes
y la estación violenta
el ruido de espadas entrechocándose en una posada de
Alejandro Dumas.
Tú nunca estabas solo,
te iluminaba el recuerdo de tu padre volviendo de caza en
el invierno
Y mientras tus amigos iban al Café,
a la Brasserie Lipp o al Deux Magots,
tú subías a tu cuarto
y te enfrentabas al Rostro radiante.
En la proa de tu barco
te asomabas a ver los caminos de tu país de hadas y pantanos,
caminos trazados como las líneas de un cuaderno de copia.
Tus palabras llegaban
como pájaros que saben que siempre hay una ventana abierta
al fin del mundo.
Y los poemas se encendían como girasoles
nacidos de tu corazón profundo y secreto,
rescatados de la nostalgia,
la única realidad.
Tú sabías que la poesía debe ser usual como el cielo
que nos desborda,
que no significa nada si no permite a los hombres acercarse
y conocerse.
La poesía debe ser una moneda cotidiana
y debe estar sobre todas las mesas
como el canto de la jarra de vino que ilumina los caminos
del domingo.
Sabías que las ciudades son accidentes que no prevalecerán frente
a los árboles,
que la poesía no se pregona en las plazas ni se va a vender a
los mercados a la moda,
que no se escribe con saliva, con bencina, con muecas,
ni el pobre humor de los que quieren llamar la atención
con bromas de payasos pretenciosos
y que de nada sirven
los grandes discursos tartamudos de los que no tienen nada
que decir.
La poesía
es un respirar en paz
para que los demás respiren,
un poema es un pan fresco,
un cesto de mimbre.
Un poema
debe ser leído por amigos desconocidos
en trenes que siempre se atrasan,
o bajo los castaños de las plazas aldeanas.
Pocos saben aquí lo que es un poema,
pocos han puesto su cara al viento en medio de un trigal;
pocos saben lo que es un poeta
y cómo debe morir un poeta.
Tú moriste en un cuarto en donde se congregaba toda
la primavera
mirando un cesto con manzanas.
“He visto morir a un príncipe”
dijo uno de tus amigos.
Y este Primero de Noviembre
cuando me rodean los muertos que siempre están conmigo
pienso en tu serena y ruda fe
que se puede comprender
como a una pequeña iglesia azul de pueblo
donde hay un párroco que no pide sino compartir su pan.
Tú hablabas con tu Dios
como al pobre hijo de un carpintero,
pues también sabías que se crucifica todos los días a un poeta
(Jesús tenía treinta y tres años,
Jean Arthur también era Cristo
crucificado a los treinta y siete).
Pero a ti no te importaba que te escupieran la cara o te olvidaran
porque como tú lo decías, nadie puede impedir a un pájaro que
cante en la más alta cima,
y el poeta derribado
es sólo el árbol rojo que señala el comienzo del bosque.
Las hojas son árboles enanos, poem by Arelis Uribe
Las hojas son dedos de árbol
Son plumas de piel lagarto
Son el fractal del árbol
Sus formas craqueladas
son como las raíces
Los mismos quiebres
el mismo rastro.
Las hojas son árboles enanos.
Todo el universo cabe
en la hoja de un árbol
Cuánto tiempo, poem by Arelis Uribe
Le pregunté a mi madre:
¿Cuánto tiempo estuviste
encerrada en el psiquiátrico?
Respondió: Entré y cayó el muro;
salí y asumió Aylwin.
Busqué las fechas en google:
9 de noviembre del 89;
11 de marzo del 90.
Cuatro meses.
¿Será real?
Soñé que mi padre muerto estaba vivo, poem by Arelis Uribe
Soñé que mi padre muerto
estaba vivo
despertaba en su ataúd
de tierra y raíces de ciprés.
Lo sabíamos porque años después
desenterrábamos su sarcófago
y encontrábamos señas
de su desesperada lucidez.
Soñé que mi padre muerto
estaba vivo
y antes de morir de nuevo
encerrado y solo
se despedía de nosotras,
se ponía llorar.
Padre estás muerto, poem by Arelis Uribe
Padre, estás muerto
y hay rincones del mundo
donde la tierra es hielo
los árboles son fuego
los edificios, truenos.
Padre, estás muerto
y el mundo es maravilloso,
pero tú ya no puedes verlo.






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