martes, 26 de noviembre de 2019

Poniatowska es Chile

Uní frases de "La noche de Tlatelolco", de Elena Poniatowska, la crónica que habla sobre la matanza que el ejército mexicano ejecutó contra su pueblo en el año 1968; con imágenes de la revolución chilena de 2019. Las heridas calzan tanto que me llega a dar escalofríos. Las fotos son de prensa, de Fernando Ramírez y del Frente Fotográfico. Todo lo demás es nuestro corazón.





















martes, 19 de noviembre de 2019

American Sonnet for the New Year, by Terrance Hayes

things got terribly ugly incredibly quickly
things got ugly embarrassingly quickly
actually things got ugly unbelievably quickly
honestly things got ugly seemingly infrequently
initially things got ugly ironically usually
awfully carefully things got ugly unsuccessfully
occasionally things got ugly mostly painstakingly
quietly seemingly things got ugly beautifully
infrequently things got ugly sadly especially
frequently unfortunately things got ugly
increasingly obviously things got ugly suddenly
embarrassingly forcefully things got really ugly
regularly truly quickly things got really incredibly
ugly things will get less ugly inevitably hopefully

viernes, 15 de noviembre de 2019

Lezama en "Corona de lo informe"

"Ya la forma no puede ser definida como la etapa última de la materia, sino como el momento más eficaz para que el movimiento pueda ser captado sin ser detenido".

wow.

viernes, 1 de noviembre de 2019

El Aleph, Jorge Luis Borges [extracto]

Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza, aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance, prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millonesde actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo deun invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desdetodos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

jueves, 31 de octubre de 2019

Poemas de Sharon Olds en español


War

1. Woman with the Lettuce


They are crowded in a line being shoved toward a truck.
Some seem stunned, some sick with fear.
She stands slightly outside the line,
black hat clamped on her head,
mouth compressed. In her hands she holds
an oversized lettuce, its white stems and
great, pale, veined leaves
unfolded in the dense air. She stares
directly at the camera, the large, delicate
plant in her grip, its glowing vanes
reaching out. Furious, she takes her
last chance to look right at us.



Guerra

1. Mujer con lechuga

Apiñados en fila los empujan hacia un camión.
Unos parecen pasmados, otros muertos de miedo.
Ella se sale un poco de la fila,
el sombrero negro firme en la cabeza,
la boca apretada. En las manos sostiene
una enorme lechuga, blancos sus tallos y
magníficas, pálidas, venosas sus hojas
desplegadas en el aire denso. Ella mira
directamente a la cámara, la gran, delicada
planta en su poder, sus aspas brillantes
estirándose. Furiosa, aprovecha su
última chance de dirigirnos la mirada.


2. Legless Fighter Pilot

He takes his right calf in his hand,
lifts the whole leg up, straight,
turns, and swings it into the cockpit,
sliding into the seat. The left leg he
bends by hand at the knee, pulls it in, and
slams the hatch, then in his aircraft
he rises over the hills. In the sky
no one can walk, everyone
is a sitting duck, he banks and begins to hunt.
He is not afraid of anything now,
not even his coffin —hell, he is part
native oak already, and if he
lost his arms he’d replace them. All he
wants is to bag as many as he can,
crash them into the ground like birds into a sack with their
useless legs trailing out the mouth of it.


2. Piloto de guerra sin piernas

Agarra su pantorrilla derecha en la mano,
levanta toda la pierna, recta,
gira, y la arroja a la cabina,
se desliza en el asiento. La pierna izquierda
la dobla por la rodilla con la mano, la jala, y
cierra la ventanilla, ya en su aeronave,
asciende sobre las colinas. En el cielo
nadie puede caminar, cualquiera
es una presa fácil, ladeándose empieza a cazar.
No le teme a nada ahora,
ni siquiera a su ataúd —mierda, en parte
ya es roble nativo, y si perdiera
los brazos los reemplazaría. Lo único que
quiere es cargarse tantas como pueda,
aplastarlas contra el suelo como pájaros en un saco con las
piernas inútiles desparramándose por la boca.



3. What Could Happen

When the men and women went into hiding,
they knew what could happen if the others caught them.
They knew their bodies might be undone,
their sexual organs taken as if
to destroy the mold so the human could not
be made anymore. They knew what the others
went for—the center of the body,
and not just for the agony and horror but to
send them crudely barren into death,
throwing those bodies down in the village at dawn
to show that all was ended. But each
time the others dumped a body in the square,
a few more people took to the woods,
as if spring up, there,
from the loam dark as the body’s wound.


3. Lo que podría pasar

Cuando los hombres y mujeres fueron a esconderse,
sabían lo que podría pasar si los otros los atrapaban.
Sabían que sus cuerpos podían ser deshechos,
sus órganos sexuales secuestrados como
para destruir el molde y que el humano no pudiera
ser hecho nunca más. Sabían lo que los otros
fueron a buscar—el centro del cuerpo,
y no sólo por la agonía y el horror sino para
enviarles crudamente estériles a la muerte,
arrojando esos cuerpos en el pueblo al amanecer
para mostrar que todo había terminado. Pero cada
vez que los otros botaban un cuerpo en la plaza,
otros pocos más se iban a los bosques,
como floreciendo, allí,
desde la arcilla oscura y desde la herida del cuerpo.


*Poemas traducidos por Arelis Uribe en un taller de poesía y traducción de NYU.

jueves, 10 de octubre de 2019

A un poeta ulterior, en testamento [Gleyvis Coro Montanet]


Pequeña letanía en voz baja, Herib Campos Cervera

Para el recuerdo de Roque Molinari Laurin.
-Donde estuviere.


Elegiré una Piedra.
Y un árbol.

Y una Nube.
Y gritaré tu nombre
hasta que el aire ciego que te lleva
me escuche.
(En voz baja).

Golpearé la pequeña ventana del rocío;
extenderé un cordaje de cáñamo y resinas;
levantaré tu lino marinero
hasta el Viento Primero de tu Signo,
para que el Mar te nombre
(En voz baja).

Te lloran: cuatro pájaros;
un agobio de niños y de títeres;
los jazmines nocturnos de un patio paraguayo.
Y una guitarra coplera.
(En voz baja).

Te llaman:
todo lo que es humilde bajo el cielo;
la inocencia de un pedazo de pan;
el puñado de sal que se derrama

sobre el mantel de un pobre;
la mirada sumisa de un caballo,
y un perro abandonado.
Y una carta.
(En voz baja).

Yo también te he llamado,
en mi noche de altura y de azahares.
(En voz baja).

Sólo tu soledad de ahora y siempre
te llamará, en la noche y en el día.
En voz alta.