lunes, 24 de febrero de 2020

Frases para armar una canción

No hay abismo entre una mujer y otra
éramos libres estando juntos
nos amábamos libremente
yo era yo contigo
la mayoría del tiempo
la dominación requiere
una comunicación profunda
el amor es un recurso renovable
la vacuna es el veneno en pequeñito
casi me morí cuando me estaba muriendo
voy a escribir de ti como si estuvieras muerto
yo que ando en los bolsillos con papelitos arrugados que dicen "muerte"
en el amor soy como las polillas: busco el fuego
el reino de las cosas que no sé hacer
llantén cura las heridas
convertir la pena en canciones
la muerte siempre vuelve a recordarnos lo importante
me boicoteas la ternura
los actos son rápidos, los procesos son lentos
¿los planetas se enfermarán como las personas?
mis afectos son siempre ingenuos y por eso, después, dañados
imposible olvidar a alguien que una vez te hizo cariño
el caos vive en el vacío del otro, y también en su presencia
preguntar es dar y recibir al mismo tiempo
el sexo es lo brutal, no el amor
amar es estar en contacto
tener hambre de clase
tu violencia elegante
la vida no por difícil va a dejar de ser bella
cada hombre tiene su propia calavera
peleamos porque nos amamos
la edad es tener más tiempo adentro
la enfermedad es horrible
cuando tenemos miedo todo parece tan difícil
hay que tener nombre
para que cuando te llamen
puedas ir
¿por qué la tristeza siempre es tan antigua?
te haría y me dejaría hacer
hambre de sincronía
sed de reciprocidad
nos atragantábamos en cariño
para la gente que está más abajo somos neblina
la gente en los techos
se puso color atardecer
los cementerios del desierto son hermosos
tienen guirnaldas navideñas todo el año
sin darme cuenta me volví viento
estoy rota porque mis padres lo estaban
yo sé que le pasaba todo lo que me pasaba con él
a mayor incertidumbre en la tierra, más respuestas se buscan en el cielo
me gusta caminar como una princesa aunque no lo sea
algún día tú también partirás
divisar el maullido
eres mi árbol favorito
no hay belleza sin desborde
las cosas hermosas no buscan llamar la atención
me siento como cascada cayendo
no nos dimos cuenta cuando salió el sol
vivimos en la basura
en la tierra
en los fierros oxidados
en la orilla de la línea del tren
en peladeros
en la ruta de las torres
de alta tensión
en un auto viejo
en blocks
tú no sabes lo que es vivir acá
en paradero peladero
la muerte es solo una palabra
que la belleza te acompañe
la palabra más simple es la más bella
contigo no pienso
(o no quiero pensar)
se me evapora el corazón
con tu despedida
al fin llega el silencio
a cambiarnos
seca como una mala broma
la poesía es todo excepto yo
vivir es soñar días sabiendo que es de noche
está lloviendo nieve
me fui tan lejos que ya no sé cómo volver.
los árboles son mis edificios
lluéveme
riégame contigo
no intentemos el amor nunca
esta nostalgia por lo que no llegó
y nunca ha sido
la memoria de la tierra está en las nubes
siempre hay ciclo cumpliéndose en mi interior
las palabras son sogas
el verano será eterno
¿de qué color es la piel de quienes migran?
te llenaría la cara de besos,
te cerraría los ojos con mis labios
los ríos, los bosques, las montañas
son los únicos muros
que construye la pacha mama.
recordar el dolor me hace retroceder
te amo con los brazos
hombre, ¿para qué me pediste hijos si los abandonaste?
nos separaron tanto que solo nos quedaba unirnos
y los meses y los días de siempre
de pronto
significan otra cosa
es hermoso lo que pasa en Chile
y tú eres Chile
yo también.
este mundo de belleza exagerada
este tiempo es el tiempo de los otros
que un gobierno no sea una clase
sino un tiempo
un puente es un abrazo
entre dos trozos de tierra
las raíces siempre a la vista
somos trauma y proceso
las ondas naturales de la libertad
dejas mi mundo intacto
en el papel late el corazón de la memoria
el movimiento me enriquece
sex is a mirror
boca con boca
mano con mano
cuerpo con cuerpo
volver es amar de nuevo
creo en los árboles, en el mar y la montaña
estábamos tan solos que pensamos en acompañarnos
hagámonos el amor
hagámonos la historia
es gigante, nunca cuestiona su derecho a existir
donde hay amor, hay herida
mis musas son mis amigas
si duele, no dudes
el sentimiento, apenas lo nombro, desaparece
el cuerpo siempre tiene heridas nuevas
ningún arte viene de la calma
la confirmación del silencio
soy capaz de sentir, quién quiere sentir conmigo
la belleza impopular de esta canción
un día moriremos y otra gente ocupará nuestro lugar
para qué te finges viento
en algún del mundo hay una guerra
el futuro está atrás, el pasado adelante
quien te ama siempre vuelve
qué vergüenza no saber mentir
los ríos profundos
padre muerto que estás en el cielo
dialogar con lo que canta
nueva gente, nuevos demonios
cuidar mi corazón en una cajita de fósforos
que se vuelva cuesquito
que sienta menos, poquito
hay que moverse para hallar el equilibrio
esperando algo que me remueva
que me sacuda
y me haga sentir
intensamente viva
para qué sirve estar lejos?
para escuchar tu eco
la impresición de la premura
las palabras sujetan el mundo
río Z, río Ñ
las letras son dibujos
como curvas de la tierra
en mi casa no había libros, solo amor
todas las palabras hablan desde el fuego

sábado, 15 de febrero de 2020

Dos recuerdos de Lemebel

 Con Lemebel, dos recuerdos. En una premiación de Nanometrajes, año 2012 o 2013, y apareció Lemebel en Bellavista. En el escenario estaba la directora o una mandamás de la minera BHP, que financiaba el concurso, y Lemebel llegó tomando una lata de Escudo y tragó un sorbo largo y luego se lo tiró, le escupió de la boca a la mandamás y luego le tiró la lata con cerveza y le gritó, no recuerdo qué, pero era odio contra la minera, contra los privados. A mí me sorprendió, quedé helada, yo ya lo había leído, lo admiraba, pero jamás me había tocado estar tan cerca de él.

Estaba borracho, lo echaron o él se fue.

El otro recuerdo es estar en segundo año de universidad. Paredes estaba en quinto año también en periodismo y tomaba la especialización en cultura. Creo que estaba enfermo y no podía ir a la U o estaba flojo y no quería ir. La cosa es que me pidió ir a la biblioteca de la Usach y pedir un libro llamado "De perlas y cicatrices". Fui. De la Usach a su casa, que también estaba cerca de la mía en Gran Avenida, era media hora o cuarenta minutos en metro. En ese trayecto yo siempre leía y ahora que tenía un libro nuevo en las manos, lo hojeé. Por qué usa tacones, me dije cuando vi la foto de la solapa, si se llama Pedro. Qué es esto de las viejas cuicas que son esposas de los milicos asesinos, pensé. Qué es esta voz. Recuerdo llegar al metro Lo Ovalle, donde vivía Paredes, y sentarme en la escalera del metro y no poder parar de leer y no querer parar de leer y preferir estar ahí, con ese libro en las manos, que en cualquier parte del mundo.  

Del blog viejo, 15 de febrero del 2020 

martes, 26 de noviembre de 2019

Poniatowska es Chile

Uní frases de "La noche de Tlatelolco", de Elena Poniatowska, la crónica que habla sobre la matanza que el ejército mexicano ejecutó contra su pueblo en el año 1968; con imágenes de la revolución chilena de 2019. Las heridas calzan tanto que me llega a dar escalofríos. Las fotos son de prensa, de Fernando Ramírez y del Frente Fotográfico. Todo lo demás es nuestro corazón.





















martes, 19 de noviembre de 2019

American Sonnet for the New Year, by Terrance Hayes

things got terribly ugly incredibly quickly
things got ugly embarrassingly quickly
actually things got ugly unbelievably quickly
honestly things got ugly seemingly infrequently
initially things got ugly ironically usually
awfully carefully things got ugly unsuccessfully
occasionally things got ugly mostly painstakingly
quietly seemingly things got ugly beautifully
infrequently things got ugly sadly especially
frequently unfortunately things got ugly
increasingly obviously things got ugly suddenly
embarrassingly forcefully things got really ugly
regularly truly quickly things got really incredibly
ugly things will get less ugly inevitably hopefully

viernes, 15 de noviembre de 2019

Lezama en "Corona de lo informe"

"Ya la forma no puede ser definida como la etapa última de la materia, sino como el momento más eficaz para que el movimiento pueda ser captado sin ser detenido".

wow.

viernes, 1 de noviembre de 2019

El Aleph, Jorge Luis Borges [extracto]

Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato; empieza, aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance, prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millonesde actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.

En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer en el pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osatura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo deun invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi oscura sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desdetodos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

jueves, 31 de octubre de 2019

Poemas de Sharon Olds en español


War

1. Woman with the Lettuce


They are crowded in a line being shoved toward a truck.
Some seem stunned, some sick with fear.
She stands slightly outside the line,
black hat clamped on her head,
mouth compressed. In her hands she holds
an oversized lettuce, its white stems and
great, pale, veined leaves
unfolded in the dense air. She stares
directly at the camera, the large, delicate
plant in her grip, its glowing vanes
reaching out. Furious, she takes her
last chance to look right at us.



Guerra

1. Mujer con lechuga

Apiñados en fila los empujan hacia un camión.
Unos parecen pasmados, otros muertos de miedo.
Ella se sale un poco de la fila,
el sombrero negro firme en la cabeza,
la boca apretada. En las manos sostiene
una enorme lechuga, blancos sus tallos y
magníficas, pálidas, venosas sus hojas
desplegadas en el aire denso. Ella mira
directamente a la cámara, la gran, delicada
planta en su poder, sus aspas brillantes
estirándose. Furiosa, aprovecha su
última chance de dirigirnos la mirada.


2. Legless Fighter Pilot

He takes his right calf in his hand,
lifts the whole leg up, straight,
turns, and swings it into the cockpit,
sliding into the seat. The left leg he
bends by hand at the knee, pulls it in, and
slams the hatch, then in his aircraft
he rises over the hills. In the sky
no one can walk, everyone
is a sitting duck, he banks and begins to hunt.
He is not afraid of anything now,
not even his coffin —hell, he is part
native oak already, and if he
lost his arms he’d replace them. All he
wants is to bag as many as he can,
crash them into the ground like birds into a sack with their
useless legs trailing out the mouth of it.


2. Piloto de guerra sin piernas

Agarra su pantorrilla derecha en la mano,
levanta toda la pierna, recta,
gira, y la arroja a la cabina,
se desliza en el asiento. La pierna izquierda
la dobla por la rodilla con la mano, la jala, y
cierra la ventanilla, ya en su aeronave,
asciende sobre las colinas. En el cielo
nadie puede caminar, cualquiera
es una presa fácil, ladeándose empieza a cazar.
No le teme a nada ahora,
ni siquiera a su ataúd —mierda, en parte
ya es roble nativo, y si perdiera
los brazos los reemplazaría. Lo único que
quiere es cargarse tantas como pueda,
aplastarlas contra el suelo como pájaros en un saco con las
piernas inútiles desparramándose por la boca.



3. What Could Happen

When the men and women went into hiding,
they knew what could happen if the others caught them.
They knew their bodies might be undone,
their sexual organs taken as if
to destroy the mold so the human could not
be made anymore. They knew what the others
went for—the center of the body,
and not just for the agony and horror but to
send them crudely barren into death,
throwing those bodies down in the village at dawn
to show that all was ended. But each
time the others dumped a body in the square,
a few more people took to the woods,
as if spring up, there,
from the loam dark as the body’s wound.


3. Lo que podría pasar

Cuando los hombres y mujeres fueron a esconderse,
sabían lo que podría pasar si los otros los atrapaban.
Sabían que sus cuerpos podían ser deshechos,
sus órganos sexuales secuestrados como
para destruir el molde y que el humano no pudiera
ser hecho nunca más. Sabían lo que los otros
fueron a buscar—el centro del cuerpo,
y no sólo por la agonía y el horror sino para
enviarles crudamente estériles a la muerte,
arrojando esos cuerpos en el pueblo al amanecer
para mostrar que todo había terminado. Pero cada
vez que los otros botaban un cuerpo en la plaza,
otros pocos más se iban a los bosques,
como floreciendo, allí,
desde la arcilla oscura y desde la herida del cuerpo.


*Poemas traducidos por Arelis Uribe en un taller de poesía y traducción de NYU.