lunes, 18 de marzo de 2024

Gabriela Mistral tuvo una hermana / Gabriela Mistral had a sister (oneiric poem by Arelis Uribe)

Querida hermana:
son las siete de la mañana,
la mamá te peina las trenzas
para mandarnos al colegio,
mientras hierve la tetera
y yo miro y miro el pancito
que arropa el queso
en el tostador.
Gabriela Mistral tuvo una hermana:
Emelina Molina Alcayaga,
fue maestra de Gabriela
y madre de una niña muerta,
todas crecieron en el campo como nosotras.
La mamá nos lleva a un parque,
donde jugamos a escondernos entre los árboles.
Mientras llegan a buscarnos,
nos sentamos en una banca
y tú recitas este poem:
Querida hermana,
son las siete de la mañana
y la mamá me peina las trenzas.
Me doy cuenta de que estoy soñando,
despierto a escribir tu poem
en la tapa de un libro viejo
a las tres de la madrugada.
Apoyo la cabeza en tu hombro,
lloro en mi sueño y digo:
Gabriela Mistral tuvo una hermana.
Sí, respondes, y yo soy la poeta.
Sonríes y yo lloro despierta
al recordar tus versos de infancia.


Dear sister,
it's seven in the morning
and mom braids your hair
while the kettle boils and I
intently watch the bread
that blankets a slice of cheese
in the kitchen toaster.
Gabriela Mistral had a sister:
Emelina Molina Alcayaga,
she was Gabriela's teacher
and the mother of a deceased baby girl,
they grew up in Queens like us.
Mom drives us to a park.
While we wait to be picked up,
we play hide and seek around the woods
and you recite this poem:
Dear sister,
it's seven in the morning
and mom braids my hair.
I realize it's a dream.
I wake up to write down your poem
on the cover of an old book
at three in the morning.
My head rests on your shoulder,
I cry in my dream and say:
Gabriela Mistral had a sister.
Yes, you reply, and I am the poet.
You smile, and I awaken crying
thinking of your verses from childhood.

Newén

Significa poder, vida, garra. Nos recuerda que todo tiene fuerza vital: las piedras, los volcanes, nuestros corazones. Le envío newén a mis amigos cuando están tristes, confío en mi newén para avanzar cada día.  es palíndromo: newén.

sábado, 9 de marzo de 2024

Bailarina, excerpt from "I Thought My Father Was God", by Paul Auster

 Todos dicen que les saco de quicio, especialmente mi mujer. Nunca le digo lo preciosa o lo bonita que es, a pesar de que lo pienso. Lo que le digo es que está bien. Ella me contesta que su madre también está bien. Yo le digo que estar bien es algo bueno, muy bueno. Para mí decirle a alguien que está bien es decirle algo bueno. ¿Qué sucede si un día ella está preciosa y al día siguiente está aún más bonita? Si no me reservase algo, ya no me quedaría nada por decir. Uno siempre tiene que reservarse algo.

Continuamente veo a gente que se queda sin reservas. Para empezar, ésa es la razón por la que decidí convertirme en médico especialista en dolor. Lo maravilloso del dolor es que no se anda con tonterías. No se necesita malgastar mucho tiempo hablando de él. Cuando los pacientes llegan a mí, ya han pasado por todo tipo de médicos que han tirado la toalla. Son como huesos en los que ya no queda carne que roer. Yo admiro el dolor. Habría que hacerle un homenaje. No hay miedo más primario que el miedo al dolor constante, interminable.

L. vino a mi consulta porque le dolía la pierna izquierda. No paraba de sonreír. Pensé: Esta mujer es tonta. Cuando la examino, veo que la pierna no sólo le duele, sino que está tan rígida que apenas puede andar. Tanto ella como su marido sonríen todo el rato como bobos. Sospecho que la causa puede ser un tumor en la médula espinal y no me equivoco. Le pido al neurocirujano que haga una biopsia de la médula. Después de la biopsia, la médula está casi sin reservas, así que la paciente aprende a ponerse ella misma el catéter, empieza un tratamiento para los intestinos y ahora casi no puede usar la otra pierna. La biopsia no arroja resultados definitivos. No me lo puedo creer. Paso un montón de tiempo llamando a un renombrado patólogo y le pregunto si no podría echarle otro vistazo al caso. Llamo al neurocirujano, que dice: «Creo que extraje un buen trozo».

«Bueno, a veces estas cosas pasan…», dice ella sonriendo.

Monto un tribunal médico al completo. La presento a mis colegas, extraigo su fluido espinal, le hago un examen de columna, de pulmones, de cerebro y de sangre. Excepto el inexplicable tumor en la médula y que se hace pipí y caca en la cama, está perfectamente sana. Durante los meses siguientes el tumor se mantiene estable, así que le receto algunos medicamentos. Algunas pastillas para disminuirle los espasmos en las piernas y en la vejiga y algunos esteroides para sentirme mejor yo.

Su marido sonríe encantado y me dice que está muy feliz de tenerme como médico. Me dan ganas de echarle la llave a la puerta y dejarlos a los dos encerrados para siempre para que no puedan andar por las calles. Aquello era lo único que me faltaba: él sonriendo radiante y ella flaca como un esqueleto, en su silla de ruedas y con aquel tumor, contándole a cualquiera que estuviese a tiro de piedra: «¿Ve? Mire qué doctor tan maravilloso tenemos. ¡Estamos muy contentos con él!».

No queda mucho más por hacer. Nada ha cambiado en meses. Supongo que la paciente llevará una vida durísima, pero, al menos, sigue siendo su vida. Vienen a verme de vez en cuando. Cuando se les ha terminado algún medicamento o para solicitar más sesiones de fisioterapia. Viven a más de ciento cincuenta kilómetros de distancia y a veces vienen para una consulta de quince minutos, de los cuales hablamos trece y el resto la examino a ella. Trato de darles cita para esas horas en las que sé que no voy a tener a nadie más en mi consulta. Sigo siendo su médico preferido.

Un viernes me llama su marido. Los síntomas que me describe son diferentes de los acostumbrados. Les digo que recorran los ciento cincuenta kilómetros y vengan a la clínica. El examen arroja que tiene un tumor en la parte posterior del cerebro de cinco centímetros de diámetro, en un sitio donde tres meses antes no había absolutamente nada más que cerebro. Tiene los minutos contados debido a la presión del tumor. El marido corre hacia mí y me aprieta la mano un par de miles de veces y dice: «Estoy tan contento de que esté usted aquí». A ella le bailan los ojos debido al tumor y le duele la cabeza, pero también está feliz de verme. Esa noche el neurocirujano le abre el cráneo. Ella empieza a sentirse mejor con bastante rapidez. Varios patólogos y oncólogos de la ciudad reconocen que no es un tumor común, aunque tampoco les resulta desconocido.

La paciente ha empezado su tratamiento y hoy viene a verme a la consulta. Los dos entran con una sonrisa radiante. Ella tiene las piernas delgadísimas, cubiertas de manchas rojas, descarnadas y sin un pelo. Las uñas de los pies son un espanto. Me dice: «¡Mire, mire!». Balancea los dos pies hacia atrás y hacia delante en su silla de ruedas para hacerme una demostración. Después dice: «Mire esto». Apoya las manos en los posabrazos de la silla y hace fuerza hasta casi levantarse. Debido a la lesión en la médula espinal, los dos pies le han quedado apuntando hacia abajo, ya que los tendones de Aquiles se le han acortado y le tiran hacia arriba de los tobillos. Tiene la cara hinchada y redonda, como una luna llena, debido a la cortisona. Apenas le queda una capa muy fina de pelo. Tiene las cejas muy arqueadas y frunce muchísimo la frente. Sonríe de oreja a oreja y sus ojos siguen bailándole de un lado a otro, pero ahora miran hacia abajo para mostrarme que está de pie, de puntillas. Parece una niña. Una bailarina. Su marido está orgulloso y también le mira los pies. Y entonces ella vuelve a sentarse y se queja: «Ay, si por lo menos no tuviera esta cara tan enorme…».

«No», le digo. «Está usted preciosa». Y es cierto.

NICOLAS WIEDER
Los Ángeles, California

miércoles, 6 de marzo de 2024

Ahora escribo décimas



A mi abuela costurera

En día de las obreras,
Ocho-Eme internacional,
en mi abuela excepcional
piensa mi cora sincera.
Dulce negra costurera,
manos ajadas de cloro,
su espalda en tal deterioro
por labrar como animal.
Rindo homenaje abismal
a su existencia de oro.


En la Crisis Librería

Esperamos en la puerta
Hasta que al fin es abierta.
Un retraso… ¡quién diría!
A seguir con alegría,
Mala sangre yo no me hago.
Empieza el taller de magos
Cuyos versos son hechizos
En el gran Valparaíso
La poesía es halago.
(29/02/24)

Con ingenieros mecánicos

De la P-U-C-V Quilpué
Nos saludamo' y después
Escribimos poems mesiánicos
Y armamos zines fantásticos
Porque queremos innovar.
Solo una idea voy a dar:
Reordenar lo que ya existe
Lo creativo así persiste
Solo se trata de jugar.

En mercado cardonal

¡Perdón! En mercado puerto
nos reunimos en concierto
por convide comunal.
De poesía original
no soy docta del asunto,
nomás traigo lo que apunto:
mis lecturas fascinantes,
de poetas, esas de antes,
pa' disfrutar en conjunto.

En esta noche de poetas
escribimos unas décimas
inspirás en las enésimas
Pedra, Gabriela y Violeta.
Poderosas y proletas,
sus versos son de un tierno
sabor matriarca y fraterno.
Quisiera escribir como ellas,
su obra es indeleble huella
y sus nombres, sempiternos.

Librería Catalonia
Nos ofrece una velada
De poesía rimada
Con singular parsimonia
Solo quiere esta demonia
Compartirles lo aprendido
Y menester requerido
Asimilar lo pendiente
En las semanas siguientes
Tal será mi cometido



A veces escribo décimas (Un verso me quedó corto, no me acusen a la Violeta).



miércoles, 14 de febrero de 2024

Flores Plásticas - Demos de Palo (acordes)

 

 

todas con capo en el 6

algo confuso:
c - fmaj7
c
fmaj7 - em - am - g

eclipse
g - am - bm - am

flores plasticas
c - fmaj7
am - em - fmaj7 - g

harumi
am g - am g - fmaj7 - g (fmaj7 dos traste mas adelante)
fmaj7 - g - em - am g

lo que pienses
g em

me da paja poner there is a light asi q busquenla en google jj los tkm

La métrica de la Lira Popular

Lira es un tipo de estrofa de cinco versos de la métrica española e italiana, compuesta de tres versos heptasílabos (siete sílabas) y dos endecasílabos (once sílabas) con la disposición 7a, 11B, 7a, 7b, 11B.

jueves, 8 de febrero de 2024

La voz narrativa de mi tío argentino en wasap

Mira justo en estos momentos le estaba preguntando a la tía si habías llamado si había llegado ya te habías instalado cómo había llegado entonces le digo bueno la voy a llamar a ver qué dice bueno me alegro que lo hayas podido acomodar los paquetes y bueno y que te hayas este acomodado bien ya ya estás en el lugar donde tenías que ir no y que te comuniques con morena bueno muñeca muy lindo la pasamos muy bien y muy contento de que nos haya visitado un beso grande