Ayer hubo un conversatorio y firma de Quiltras. Estaba una amiga, que conocí bailando. Alguien dijo que era radical que mi libro sólo tuviera personajes femeninos. Pensé, primero, ¿soy radical? No me considero radical. Pregunté: ¿soy radical? Y mi amiga bailarina dijo: no es radical, pero eres decidida, tienes una opinión firme, en tiempos que se necesitan. O algo así. Y me gustó. Después, me fui con Paredes y él me dijo, no eres radical, es bueno lo que dijiste en La Tercera: que en un mundo radicalmente machista es entendible que el feminismo parezca radical. Entonces, me preguntan a mí si es radical que mi libro esté protagonizado sólo por mujeres, pero no le preguntan a La Segunda por qué en sus páginas sólo aparecen hombres comandando la política.