Le preguntan a Juan Radrigán si piensa en sus lectores cuando escribe, y él dice:
"No me pregunto si le va a gustar o no, porque si fuera así, entonces no podría escribir. Y la escritura tiene que ser sin trabas. Por eso yo le digo a mis alumnos que escriban como si los fueran a matar mañana, o sea, sin temor a nada y con completa libertad. Si los fueran realmente a matar ¿qué van a perder? y es así como creo yo que se tiene que escribir".
Escribe como si te fueran a fusilar mañana, sin miedo a dar explicaciones después, sin miedo al qué dirán porque siempre alguien dirá algo malo. Escribe como si fuera el último día de tu vida, escupiendo todo, sin guardarte ningún pensamiento. Cuando escribas, desgárrate, sácate las tripas en el papel, entrégalo todo como si no hubiera otro momento para hacerlo. Escribir sólo vale la pena cuando se hace desde el desangramiento. Si no hay rock, si no hay épica, entonces no hay nada que decir, no hay razón para escribir. El que tiene miedo que se dedique a otra cosa.
Sólo me he desgarrado dos veces.
Aquí (Cuarto Medio).
Y aquí (Carta a un facho pobre).
Eso sería lo más verdadero, hasta ahora. Todavía puedo desgarrarme mucho más.