lunes, 14 de abril de 2014

Quiero escribir un cuento

Quiero escribir un cuento. Ahora sí, ahora en serio. Tengo una idea sencilla: dos mujeres con diez años de diferencia se conocen en clases de yoga. Una es estudiante de un liceo emblemático, vive en Ñuñoa, tiene familia italiana, tiene esa piel de cuica que adelantan sus dientes perfectos, sus papás son académicos de una universidad pública. La otra estudió literatura, se crió en la Gran Avenida, fue a un colegio cuyo nombre no dice nada, nada salvo que anuncia el arribismo y la crueldad de bautizar un colegio con nombre en Inglés en una comuna donde nadie es bilingüe. Es morena y tiene los dientes chuecos. Pero algo pasa que las dos enganchan, pese a sus diferencias que a veces no existen más que en la vergüenza y el resentimiento de ser pobre. Entonces se quieren un tiempo, hablan de libros, caminan por el Parque Bustamante en la madrugada, fuman marihuana y se besan, van en bicicleta al Persa Biobío y compran sopaipillas en un carrito de la calle. Después, algo pasa y el cariño se quiebra sin que ellas lo quieran. O contra su voluntad. Como es que la mayoría de los cariños se terminan. Esa es la historia, lo que no sé es quién es mi narrador. Pienso que podría ser la adulta pobre, a veces creo que podrían hablar las dos, otras que la voz fuera un narrador omnisciente. Pero no sé, en eso no tengo expertiz. Entonces ahí me pierdo y no sé cómo escribir y termino no escribiendo nada. Como la mayoría de las veces.

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