lunes, 11 de septiembre de 2023

RIMA XXI, little poem by Gustavo Adolfo Bécquer

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, better known as Gustavo Adolfo Bécquer, was a Spanish Romantic poet and writer, also a playwright, literary columnist, and talented in drawing. Born: February 17, 1836, Seville, Spain
Died: December 22, 1870, Madrid, Spain.

domingo, 18 de junio de 2023

No soy apta para señoritas, poem by Teresa Wils Montt (1893 - 1921)

Soy Teresa Wilms Montt
y aunque nací cien años antes que tú,
mi vida no fue tan distinta a la tuya.
Yo también tuve el privilegio de ser mujer.
Es difícil ser mujer en este mundo.
Tú lo sabes mejor que nadie.
Viví intensamente cada respiro y cada instante de mi vida.
Destilé mujer.
Trataron de reprimirme, pero no pudieron conmigo.
Cuando me dieron la espalda, yo di la cara.
Cuando me dejaron sola, di compañía.
Cuando quisieron matarme, di vida.
Cuando quisieron encerrarme, busqué libertad.
Cuando me amaban sin amor, yo di más amor.
Cuando trataron de callarme, grité.
Cuando me golpearon, contesté.
Fui crucificada, muerta y sepultada,
por mi familia y la sociedad.
Nací cien años antes que tú
sin embargo te veo igual a mí.
Soy Teresa Wilms Montt,
y no soy apta para señoritas.

jueves, 15 de junio de 2023

Me lo contaron ayer, poem by Rafael de León

Me lo contaron ayer
las lenguas de doble filo
que te casaste hace un mes
y me quedé tan tranquilo

Otro tonto en mi caso
se hubiera puesto a llorar,
pero yo cruzándome de brazos
dije que me daba igual

No voy a pegarme un tiro
o te llenaré de maldiciones
ni apedrearé con mis suspiros
las rejas de tus balcones

Qué te has casado, buena suerte
ojalá que vivas cien años contenta
y que a la hora de tu muerte,
Dios ni te lo tome a cuenta

Y si al subir por el altar
mi nombre se te olvidó
juro por la gloria de mi madre
que no te guardo rencor

Porque aquel que no fue tu amigo
ni tu novio ni tu amante
es quien más te ha querido
y con eso, con eso tengo bastante.

21 de octubre al 21 de noviembre, short (really short) story by Belén Fernández Llanos

Mención Honrosa / Premio del Público

Se amaneció cosiendo el disfraz para esa fiesta. Eligió vestirse de escorpión porque en el curso siempre lo hicieron sentir raro y peligroso al mismo tiempo. Al llegar, las luces de colores lo iluminaron a él, el único con disfraz, y a los demás burlándose, como siempre. Pensó en huir pero no había pegado lentejuelas seis horas para eso. Así que respiró profundo, entró a la pista de baile, formó un círculo alrededor suyo, lo marcó con vodka, le prendió fuego y cansado de tantos años de insultos, se clavó frente a todos su propio aguijón.

    Belén Paulina Fernández Llanos, 30 años
    Santiago

Ella estuvo entre nosotros, poem by Jorge Teillier

Ella estuvo entre nosotros
lo que el sol atrapado por un niño en un espejo
Pero sus manos alejan los malos sueños
como las manos de la lluvia
las pesadillas de las aldeas.
Sus manos que podían dar de comer
a la noche convertida en paloma.

Era bella como encontrar
nidos de perdices en los trigales.
Bella como el delantal gastado de una madre
y las palabras que siempre hemos querido escuchar.
Cierto: estuvo entre nosotros
lo que el sol en el espejo
con que un niño juega en el tejado.
Pero nunca dejaremos de buscar sus huellas
en los patios cubiertos por la primera helada.
Sus huellas perdidas
tras una puerta herrumbrosa
cubierta de azaleas.

miércoles, 7 de junio de 2023

Poema sobre la violencia policial, by June Jordan translated into Spanish by Flor Codagnone

Decime algo
qué creés que pasaría si
cada vez que ellos matan a un chico negro
nosotros matáramos a un policía
si cada vez que ellos matan a un hombre negro
nosotros matáramos a un policía

¿pensás que disminuiría la tasa de accidentes?

a veces a la sensación le gusta sorprenderme cariño
vuelve a mi boca y estoy callada
como piletas olímpicas de la nieve
montañosa que corre bajo el sol

a veces pensando sobre la Casa 12 del Cosmos
o el modo en que tu oreja atrapa la punta
de mi lengua o los letreros que nunca he visto
como PELIGRO MUJERES TRABAJANDO

pierdo la conciencia de la bestial fea rabiosa
y repetitiva ofensa como cuando ellos me dicen
18 policías para someter a un solo hombre
18 lo estrangularon hasta la muerte en la posterior refriega  (¿no
idolatrás la dicción de los poderosos? Someter
y refriega ¡oh!) y que el asesinato
que la matanza de Arthur Miller en una calle
de Brooklyn fue solamente un “accidente justificable” otra vez
(otra vez)
Gente teniendo accidentes alrededor del mundo
por tanto tiempo que yo calculo que lo único
seguro apropiado es un arma
estoy diciendo que la guerra no es para entenderla o repetirla
la guerra es para pelearla y ganarla

a veces a la sensación le gusta sorprenderme cariño
oculta/ lo bestial pero
no demasiado a menudo

decime algo
qué creés que pasaría si
cada vez que ellos matan a un chico negro
nosotros matáramos a un policía
si cada vez que ellos matan a un hombre negro
nosotros matáramos a un policía

¿pensás que disminuiría la tasa de accidentes?

TODAS ÍBAMOS A SER REINAS, poem by Gabriela Mistral (from Tala, 1938)

Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad.

En el valle de Elqui, ceñido
de cien montañas o de más,
que como ofrendas o tributos
arden en rojo y azafrán.

Lo decíamos embriagadas,
y lo tuvimos por verdad,
que seríamos todas reinas
y llegaríamos al mar.

Con las trenzas de los siete años,
y batas claras de percal,
persiguiendo tordos huidos
en la sombra del higueral.

De los cuatro reinos, decíamos,
indudables como el Korán,
que por grandes y por cabales
alcanzarían hasta el mar.

Cuatro esposos desposarían,
por el tiempo de desposar,
y eran reyes y cantadores
como David, rey de Judá.

Y de ser grandes nuestros reinos,
ellos tendrían, sin faltar,
mares verdes, mares de algas,
y el ave loca del faisán.

Y de tener todos los frutos,
árbol de leche, árbol del pan,
el guayacán no cortaríamos
ni morderíamos metal.

Todas íbamos a ser reinas,
y de verídico reinar;
pero ninguna ha sido reina
ni en Arauco ni en Copán...

Rosalía besó marino
ya desposado con el mar,
y al besador, en las Guaitecas,
se lo comió la tempestad.

Soledad crió siete hermanos
y su sangre dejó en su pan,
y sus ojos quedaron negros
de no haber visto nunca el mar.

En las viñas de Montegrande,
con su puro seno candeal,
mece los hijos de otras reinas
y los suyos nunca-jamás.

Efigenia cruzó extranjero
en las rutas, y sin hablar,
le siguió, sin saberle nombre,
porque el hombre parece el mar.

Y Lucila, que hablaba a río,
a montaña y cañaveral,
en las lunas de la locura
recibió reino de verdad.

En las nubes contó diez hijos
y en los salares su reinar,
en los ríos ha visto esposos
y su manto en la tempestad.

Pero en el valle de Elqui, donde
son cien montañas o son más,
cantan las otras que vinieron
y las que vienen cantarán:

-"En la tierra seremos reinas,
y de verídico reinar,
y siendo grandes nuestros reinos,
llegaremos todas al mar."



*Esta imaginería tropical vivida en un valle caliente, aunque sea cordillerano, tenía su razón de ser. El hacendado don Adolfo Iribarren -Dios le dé bellas visiones en el cielo-, por una fantasía rara de hallar en hombre de sangre vasca, se había creado, en su casa de Montegrande, casi un parque medio botánico y zoológico. Allí me había yo de conocer el ciervo y la gacela, el pavo real, el faisán y muchos árboles exóticos, entre ellos el flamboyán de Puerto Rico, que él llamaba por su nombre verdadero de "árbol del fuego" y que de veras ardía en el florecer, no menos que la hoguera.

No bautizan con Ifigenia sino con Efigenia, en mis cerros de Elqui. A esto lo llaman disimilación los filólogos, y es operación que hace el pueblo, la mejor criatura verbal que Dios crió, quien avienta el vocablo de pronunciación forzada y pedante, por holgura de la lengua y agrado del oído.